Año 1521

Nueve días antes de morir, el papa León X emite una bula que contiene un mandato solemne: «Roma no debe nunca, nunca, nunca quedarse a oscuras».

El pontífice establece en ella qué calles, iglesias y palacios permanecerán siempre iluminados durante la noche. No puede faltar aceite en las lámparas y en los depósitos no pueden agotarse las reservas de velas bajo ningún concepto.

La orden papal es respetada durante más de trescientos años. Sin embargo, a finales del siglo XIX, con la llegada de la electricidad, la disposición que contiene la bula pasa a ser superflua.

Historiadores y teólogos se han interrogado durante mucho tiempo sobre las razones que empujaron a León X a imponer semejante disposición. A lo largo de los siglos, han surgido las teorías más variadas y, en ocasiones, fantasiosas. Pero nunca se ha conseguido dar con la verdadera explicación.

A pesar de ello, la bula papal nunca ha sido retirada y, hasta la fecha, la oscuridad de Roma sigue siendo un misterio sin resolver.

 

Año 2017

Una tormenta sin precedentes azota la ciudad de Roma. Un rayo cae en una de las centrales eléctricas y las autoridades se ven obligadas a imponer un apagón total de veinticuatro horas.

 

 

 
TítuloEl maestro de las sombras
AutorDonato Carrisi
EditorialDuomo
Primera edición1 octubre 2018