Reseña: La suerte del enano (César Pérez Gellida)

por Montse Martín
Publicada el 3 Nov, 2020
La suerte del enano

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Opinión personal

 

Tranquilidad, que nadie se ponga nervioso y piense que se le ha pasado la fecha. Todavía no es 5 de noviembre, aunque ya faltan solo dos días, cuarenta y ocho horas que no son nada comparadas con el año que llevamos esperando. 

 

Pero en Escaparate Literario nos adelantamos a este gran acontecimiento para contaros lo que me ha parecido La suerte del enano, el nuevo libro de César Pérez Gellida por el que llevamos mordiéndonos hasta los codos desde hace exactamente 368 días con sus 368 noches.

 

 

Para nadie que me conozca mínimamente un poco, que me haya visto tuitear o que haya leído alguna reseña mía, es un secreto que adoro a este tipo, como persona y como escritor. Me ha ganado escena a escena, capítulo a capítulo y libro a libro.

 

Como os conté la semana pasada cuando reseñé Fuego nocturno de Connelly, tengo una trimurti literaria en esto de la negra y criminal (Ara Rufo, Gellida y Jurado). Hace un mes hice la entrada de Sangre en las manos y el jueves subiré la de Rey blanco. Hoy es el turno del «chico de Valladolid».

 

Si cuando reseñé Todo lo mejor escribí que Gellida no tiene tope, y en Todo lo peor que demostraba por qué es el puto amo y lo putomás, aquí ya no tengo adjetivos para definir lo que hace este tipo porque, por lo que se ve, sigue sin haber tocado techo. Cada novela es mejor que la anterior y así podemos estar hasta que se canse de escribir.

 

Hace unos días publicó un artículo en Zenda en el que mencionaba los ingredientes, según él, para una buena novela. A saber: «crear una trama robusta, interpretar personajes potentes, engañar al lector y moverme con soltura por el escenario».

 

Voy a ir desmenuzando esos aspectos para saber si ha logrado su objetivo.

 

  • Trama robusta. La trama principal se articula alrededor de un robo milimétricamente planificado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid; pero algo sale mal y se lía la de dios. ¿Trama robusta? Sí. Objetivo conseguido. Porque no es solo una trama principal bien hilada, también hay varias subtramas, y la mayoría terminan teniendo relación con la principal. ¿Que cómo lo hace? Ni idea, preguntádselo a él. Solo una mente brillante como la suya es capaz de hacer algo así. Punto para el puto amo.

 

  • Interpretar personajes potentes. Los principales son Sara Robles y el Espantapájaros. Si partimos de la base de que a ambos los he odiado y amado sin solución de continuidad a lo largo de toda la novela, es que son dos personajes llenos de matices, con sus luces y sus sombras, poliédricos. Objetivo conseguido. Juego para el puto amo.

 

  • Engañar al lector. Esto (lo de engañarnos, digo) lo ha hecho desde su primera novela. Hacernos dudar hasta de la duda es una de las señas de identidad del autor. Aunque nos engaña sin «engaño» (no usa trucos como muchos para que las piezas terminen encajando) y, cuando queremos darnos cuenta, ahí estaba todo lo que no habíamos visto. Igual que no tengo piropos para describir lo que hace, tampoco me quedan insultos porque cualquiera que le dedique me parece poco; además, me consta que este tipejo del otro lado del espejo disfruta enfadándonos y sacando lo peor de nosotros. Objetivo conseguido. Set para el puto amo.

 

  • Moverse con soltura por el escenario. Valladolid, donde se desarrolla  la mayor parte de la historia, es su ciudad natal y, obviamente, conoce todos sus rincones. Pero a mí eso me da igual, a mí me importa que yo me siento muchísimo más cómoda y me meto más en las novelas ambientadas en lugares que conozco y por los que he paseado. Objetivo conseguido. Partido para el puto amo.

 

Él ha recuperado su esencia y yo he vuelto a enamorarme de su escritura como si fuese la primera vez que lo leía, como si por primera vez me enfrentase a un libro suyo, aunque es muy difícil explicar esa sensación. Ha sido como volver a empezar de nuevo, como si no me hubiese leído nada de lo anterior, como descubrir a un nuevo autor que sabes que se quedará contigo para siempre.

 

Vamos al lío y a hablar de algunas cosas que convierten a La suerte del enano en otra obra maestra (y ya van… ni me acuerdo):

    ¿Qué me ha gustado?

  • Es obligatorio (y de bien nacido) empezar por la maravillosa portada que ha diseñado Chevi, con sangre (la novela es #gellidismoextremo) y esa tapa de alcantarilla. Enhorabuena.

 

  • El título es, como siempre, un refrán. Si leyendo a César no nos convertimos en expertos en el refranero castellano, mal vamos.

 

  • La novela tiene una ordenación temporal in extrema res (algo que ya hemos visto anteriormente en otras novelas del autor). Pero en esta riza el rizo y me ha tenido con el corazón en la garganta hasta el final. Porque los gellidistas ya sabéis que al puto amo le encanta matar y le da igual un secundario que un protagonista. A él que nosotros suframos o dejemos de sufrir le da igual. Por eso os he dicho que no existe en el diccionario un insulto a la altura para él. 

 

  • La trama, como ya he adelantado, es muy poderosa y está compuesta por muchas subtramas. Aunque el hilo conductor es un robo en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, este se complica y se bifurca en varias historias. Algunas no van más allá de un caso más, pero otras terminan confluyendo con la principal. Ole tú, querido.

 

  • La novela es imposible de encuadrar en un género concreto, porque tiene dosis de todo lo relacionado con la negra y criminal: una buena policiaca procedimental, un ritmo de thriller la mayoría del tiempo y muchos temas propios de una buena novela negra. 

 

  • Es la primera vez que leo una novela escrita por un autor español y ambientada aquí en el que se trate el tema del tráfico de obras de arte. He visto novelas ambientadas en museos, con una obra de arte como protagonista pero nunca sobre el tráfico ilícito de bienes culturales. Se nota que Gellida se ha documentado mucho y bien, porque nos explica de qué va el tema utilizando los diálogos, sin hacer alarde de todo lo que sabe. Es un detalle que no nos haya saturado con datos y más datos para presumir de sus conocimientos. Gracias por no engordar un libro con información estéril que no aporta nada a la trama.

 

  • La manera de plasmar la relación entre ese tráfico de obras de arte y el crimen organizado. La mayoría de estos robos son encargos de tiparracos podridos de millones que tienen el dinero por castigo y que como no pueden conseguir la pieza que desean de manera legal en una subasta (como la mayoría), no les importa pagar a redes de delincuencia organizada para conseguir su propósito. Aquí quiero hacer una puntualización: si ya me parece mal que los ciudadanos no tengamos acceso a todo el patrimonio cultural, imaginad lo que pienso de estos tipos. Ladrones de guante blanco o no, la perpetua sin revisión me parece poca pena para los coleccionistas que atesoran obras ilícitamente conseguidas.

 

  • Como es habitual en él, hay pocos giros argumentales, pero esos pocos no los vemos venir hasta que no nos explotan en las narices. Ya lo he dicho: nos engaña sin artificios.

 

  • Respecto a los personajes, como todos los de César, muy bien caracterizados, poliédricos, con infinidad de matices. Tenemos como principales a Sara Robles y al Espantapájaros. Ella, una inspectora de homicidios adicta al sexo (algo que le crea muchos problemas en el desempeño de su trabajo) y el Espantapájaros (el cerebro del robo sobre el que gira la novela). Este último al principio me provocó mucho repelús (posiblemente porque César describe su aspecto físico de una manera que provoca rechazo inmediato), pero he terminado encariñándome con él; con Sara he tenido mis más y mis menos, pero reconozco que es un gran personaje, potentísimo. Los acompaña un amplio elenco, entre ellos una sorpresa final que es para quitarse el sombrero, ponerse a aplaudir y no parar hasta la próxima novela. Este detalle en concreto solo puede ser el producto de una mente privilegiada como la suya.

 

  • En cuanto a la ambientación, hace tiempo nos explicó en Twitter que había visitado con la Unidad de Subsuelo las infraestructuras subterráneas de Valladolid. He de deciros que en su momento pensé que era una ida de pinza, pero después de leer La suerte del enano lo he entendido todo. Un robo en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid por la superficie, conociendo la ubicación del museo, hubiese resultado inverosímil. De esta manera es creíble. 

 

  • El desenlace es, para mí, el más hollywoodiense de todos los que ha escrito. Un final de infarto que me ha tenido con el corazón en un puño hasta que no conocido su resolución.

 

  • Como no ha tenido bastante con brindarnos este apoteósico final, y aunque parecía que se iba a quedar un tema sin solucionar (que tal y como se estaban desarrollando los acontecimientos hubiese sido lo lógico), nos lo da todo. Eso también lo cierra con un recurso que me ha encantado (y que desde aquí os adelanto que empezaremos a ver en novelas de otros autores a partir de ahora; sí, lo hemos visto en algunos inicios, pero nunca en un final).

 

Resumiendo, que dice el Maestro: parafraseando lo que os contaba al principio, César Pérez Gellida ha vuelto a su esencia en La suerte del enano, a sus inicios (con un predominio de la investigación policial por encima de cualquier otra cosa) y a su ciudad, Valladolid. Y lo ha hecho con una trama robusta, unos personajes potentísimos, un ritmo muy ágil, unos giros de guion impresionantes y un final apoteósico.Una obra maestra que no debes perderte: 5 ⭐️ porque esto no me permite darle más.

 

Una cosita, queridos: si por casualidades de la vida estáis en este planeta porque de todo tiene que haber en la viña del Señor y no habéis leído nada de Gellida (que ya os vale), La suerte del enano es ideal para sumergiros en el «universo Gellida». Es un libro autoconclusivo, aunque aparece algún personaje que ya conocemos los habituales no necesitas saber mucho más de ellos para seguir el hilo y, además, el autor, como acostumbra, no se autodestripa, y si te gusta puedes empezar a leer sus libros en orden. ¿A qué estás esperando? Vamos, que mañana es tarde.

 

Autor

 

César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en dirección comercial y marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, en 2011, decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.

César Pérez Gellida irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos tanto de ventas como de crítica y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012.

Constituía la primera parte de la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne», que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 como reconocimiento a su ardua labor de documentación.

En noviembre de 2014 le otorgaron el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre, y en marzo de 2015 apareció su cuarta novela, Khimera. Actualmente sigue escribiendo y colabora como columnista en El Norte de Castilla.

La trilogía «Refranes, canciones y rastros de sangre» esta compuesta por Sarna con gustoCuchillo de palo y A grandes males.

En noviembre de 2017 publicó Konets, secuela y su precuela de ambas trilogías.

En octubre de 2018, con Todo lo mejor inició la bilogía berlinesa, que concluyó al año siguiente con Todo lo peor.

 

Datos del libro

 

 
TítuloLa suerte del enano
AutorCésar Pérez Gellida
EditorialSuma
Primera edición5 noviembre 2020

 

 

Puedes encontrar a Montse Martín en Lector Cero. Si quieres un informe literario o una corrección de tu novela, puedes contactar con ella aquí.

 

lector cero

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2 Comentarios

  1. R

    Una pregunta, dices “El título es, como siempre, un refrán”, ¿qué refrán? Es mera curiosidad. Gracias por la reseña, dan muchas ganas de leer la novela.

    Responder
  2. Roman

    Un aplauso tambien para ti, Montse, por tu magnifico comentario. Yo también soy un fanático de las novelas de Cesar P. Gellida y ya estoy deseando de leer esta, que seguro no me defraudará.
    Un saludo

    Responder

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