Reseña: Progenie (Susana Martín Gijón)

por Montse Martín
Publicada el 14 Ene, 2020
PROGENIE RESEÑA

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Opinión personal

 

 

No me apetecía empezar el año con una reseña negativa, pero aquí estamos, con Progenie de Susana Martín Gijón, una novela que prometía mucho y se ha quedado en la milésima parte.

 

Posiblemente si no considerara que me han tomado el pelo con una mala edición y una pésima corrección ni me hubiese molestado en hablar de ella, pero estoy hasta la mismísima punta del cuerno del unicornio de que no me respeten, de que se rían de mí en mi cara y de que cada vez nos vendan libros peor corregidos y editados. Y no lo voy a consentir porque ni quiero ni puedo ni me da la real de la gana. Porque esto es un producto y, como tal, tiene que estar en perfectas condiciones; y es producto porque pagamos por él (por mucha cultura que sean los libros).

 

 

Tenía muchas expectativas puestas en esta novela, tantas que la compré en preventa un mes antes de que saliera (voy a pensarme si lo devuelvo o no por producto defectuoso, como ya he hecho anteriormente con libros que estaban en condiciones similares). Me llamaba la atención la sinopsis y, como soy gilipollas profunda y no escarmiento, que Carmen Mola dijese de ella:  «Un thriller impactante. Toda una revelación». Aunque, claro, Carmen Mola me rechifló en La novia gitana, pero se me quedó muy floja en La Red PúrpuraAdemás, era de Alfaguara, que generalmente no falla.

 

 

Pero todo lo que podía salir mal, salió, y el batacazo ha sido de órdago a grande, a chica, a los pares y a juego.  Porque al poquito de empezar me encontré con esto, y la que empezó a «rallarse» de lo lindo fui yo (ya sé que rayarse no se escribe así, por eso lo he entrecomillado).

 

 

Progenie falta

 

Por si no tenía bastante con esto, al ratito me encontré que una pareja de policías, hombre y mujer, salían en coche a un asunto: conducía él y aparcó ella. Y ahí ya me volví loca y me di cuenta de que todo era susceptible de empeorar. Y lo fue. Esta foto no se puede ver mejor porque me resultó muy difícil hacerla y que se pudiera ver en la misma página lo que decía. En mi perfil de Twitter se aprecian todos los detalles.

 

 

Progenie conducir

 

 

Me consta, porque las he leído, que hay reseñas que dicen que Progenie es muy buen libro y bla, bla y bla. Yo considero que entre los festivales de negra y demás, esto se está convirtiendo en  un mundo endogámico y superexclusivo, en el que todos opinan bien de todos y el que se mueve no sale en la foto. Pero como yo no pertenezco a ninguno de esos mundos, solo me debo a Escaparate Literario y a los lectores que pasáis por aquí, pues puedo permitirme el lujo de decir lo que realmente opino.

 

Vamos al lío, que es a lo que hemos venido:

 

 

¿Qué me ha gustado?

 

 

  • Me ha gustado que los capítulos empiecen con una frase en cursiva, que simula una especie de título pero es, en realidad, el inicio de esos capítulos. Me ha parecido un buen gancho para intentar atrapar al lector, aunque conmigo no lo haya conseguido.

 

 

  • La novela no está mal escrita y tiene un estilo ameno, pero peca de una corrección pésima que echa por tierra todo ese trabajo.

 

 

  • La ambientación está bien lograda y las descripciones son bastante correctas.

 

 

  • Los motivos del asesino me han parecido originales, porque aunque he visto algo similar en historias ambientadas en otros países, creo que en España es la primera vez que lo veo.

 

 

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

 

  • Progenie no es un thriller como aseguraba Carmen Mola, ni por tiempo ni por ritmo ni por nada. Es una novela policiaca como hay miles, porque tampoco considero que sea una novela negra (ahora voy con la crítica social).

 

 

  • Susana Martín Gijón quiere tocar tantos palos en la novela que se queda sin platillos. Me explico: machismo, maternidad, violencia de género, homosexualidad, custodias compartidas en las separaciones, conciliación de la vida laboral y la personal, las mujeres en la policía… El que mucho abarca poco aprieta y al final se queda rozando la superficie de todo sin profundizar mucho en nada.

 

 

  • En cuanto a la trama es muy simple: alguien está asesinando mujeres embarazadas y se inicia una investigación policial para detenerlo; por otro lado (en cursiva y al inicio de cada una de las cuatro partes que componen la novela), la relación entre dos mujeres (que tardamos bastante en saber qué pintan ahí y qué relación tienen con la historia). Hasta aquí ningún defecto de forma ni fondo. Ni giros narrativos ni sorpresas. Una procedimental de manual.

 

 

  • Es una novela con un ritmo excesivamente lento que consigue aburrir, y ni los cambios de escenarios ni de personajes logran que remonte. Carmen Mola, nos has mentido: esta novela de thriller y de impactante tiene lo mismo que yo de carmelita descalza. Además, los giros brillan por su ausencia (el único que podría considerarse como tal es una casualidad y, además, la autora nos »hurta» información).

 

 

  • Los personajes son uno de los puntos débiles de la novela, porque los ha querido individualizar tanto que los ha convertido en «extremistas». La protagonista principal es Camino Vargas, una inspectora del grupo de homicidios que está de jefa accidentalmente porque el titular está en coma; tiene 44 años y ha decidido vivir una sexualidad plena sin compromisos y sin ser madre. Pascual es el oficial que es su «pareja» en la investigación: se ha divorciado y lo está pasando mal por ver poco a su hija Samantha. Tenemos también a Fito, a Lupe y a Teresa. Todos son auténticos clichés y a mí no suelen molestarme especialmente, pero en Progenie sí, me ha parecido que a la autora se le ha ido un poquito la mano. Y el de Nerea, el pibonazo/tonto que luego resulta ser filóloga es para enmarcarlo. 

 

 

  • Los diálogos entre ellos se utilizan para que conozcamos su forma de pensar y para poner encima de la mesa todos los temas que he mencionado anteriormente. Y ahí es cuando empiezan a salir los extremismos (si a mí, que soy una radical, me han chirriado, no quiero pensar lo que le sucederá a la gente que sea más mesurada). Además, las relaciones entre los personajes me han parecido muy forzadas y muy hipócritas, pero solo nos enteramos de que ninguno termina de soportar a Camino en una celebración. Todo muy traído por los pelos, de verdad.

 

 

  • En cuanto a la resolución del caso: detesto las casualidades y estaba claro, en cuanto ha sucedido «algo», que ahí iba a estar la pista que andaban buscando.

 

 

  • El desenlace en lo relativo a quién es el asesino bastante previsible, incluso ocultándonos información he conseguido saber quién era, aunque no por qué lo hacía (y ese por qué es lo que le ha dado las estrellas que tiene a la novela).

 

 

  • Y vamos a la parte más importante de este apartado: la corrección y los fallos de edición. No podemos consentir que una editorial, que pertenece al sello más importante del mundo desde hace unos días, nos entregue novelas con correcciones pésimas y con fallos de edición como el que os he mostrado. Pero hay muchos más, porque no se han molestado ni en averiguar cuándo ingresaron las mujeres en el Cuerpo Nacional de Policía; solamente hay que buscar en Google y aparece que en 2019 fue el cuarenta aniversario; teniendo en cuenta que Teresa lleva 43 años en el cuerpo, a mí que alguien me lo explique. Y no, no es que yo sea una pijotera (que lo soy) es que eso me parece un nivel de desidia un escalón por debajo del del coche que conduce el uno y aparca el otro (y antes de que alguien haga la gracia, Camino y Pascual son dos personas diferentes).

 

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: me moría de ganas de leer Progenie de Susana Martín Gijón y ha sido mi primer batacazo del año (espero que haya pocos, aunque ya empezamos mal). Es una novela policiaca procedimental de manual, con un ritmo demasiado lento para mi gusto, con una trama bastante simple, con demasiadas casualidades a mi entender, y con un desenlace previsible en algunos aspectos. Sé que no es lo peor que voy a leer este año, pero no me atrevo a recomendarla. 2 ⭐️

 

 

 

Autor

 

 

Susana Martín Gijón (Sevilla, 1981) es autora de la serie policiaca Más que cuerpos, compuesta hasta la fecha por dos trilogías. Su novela Expediente Medllín (2017) fue ganadora del Premio Cubelles Noir 2018 a la mejor novela publicada en castellano.

Su novela Náufragos fue finalista de varios premios y sus derechos fueron vendidos para una adaptación audiovisual.

Licenciada en Derecho, fue directora general del Instituto de la Juventud de Extremadura y presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia.

Con Progenie, Alfaguara Negra inicia la publicación de su obra.

 

 

Datos del libro

 

 

 
TítuloProgenie
AutorSusana Martín Gijón
EditorialAlfaguara
Primera edición9 enero 2020

 

 

 

 

 

 

 

Puedes encontrar a Montse Martín en Lector Cero. Si quieres un informe literario o una corrección de tu novela, puedes contactar con ella aquí.

 

 

lector cero

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5 Comentarios

  1. Carmen

    ¡Qué difícil es a veces lo de rayar o rallar!

    Si no me equivoco, “no me ralles” significa “no me fastidies” y “me estoy rayando” es “me estoy volviendo loco”… pero puede que esté rayada con todo estoy xD

    Entiendo tu enojo, y también entiendo que al ver esos errores de corrección la opinión global del texto acaba siendo algo peor de lo que hubiese sido si no estuvieran. Bueno, pues nada, devuélvelo y a otra lectura…

    Responder
  2. José

    Todo el mundo comete errores al escribir (como por ejemplo: ocutándonos, policiaca sin tilde), aún así un buen análisis.
    Una novela que no me llamaba la atención. Ahora menos todavía.

    Saludos

    Responder
    • Montse Martín

      Hola, José:
      Te agradezco mucho que me hayas señalado lo de «ocutándonos», ya está corregido. Por otro lado, policiaca se puede escribir, según la RAE, con tilde o sin ella.
      Muchas gracias por lo del buen análisis.
      Un beso.

      Responder
  3. Manuel

    Ufff, hace poco escribí a la editorial que publicó en España el libro “El hogar de niñas indeseadas”. Es una edición que debe de valer para todos los hispanohablantes, a su entender, del tipo: “¿Qué tan largo es el libro?” en vez de ¿Cómo de largo es el libro? o “su padre era plomero” (el mío hubiese sido fontanero). Cosillas que no te desvían de la trama principal, de acuerdo, pero que chirrían en tus ojos como el “se paró” por se puso de pie. Eso sí, nadie “coge” un resfriado, el teléfono o el tranvía…
    La editorial, al menos, fue elegante en su respuesta: el silencio.

    Responder
    • Montse Martín

      Hola, Manuel:
      A mí me pasó con «Ella no está», deben ser de la misma editorial o de alguna similar. Te entiendo perfectamente.
      Escribirle a la editorial y hacerles el trabajo es algo que yo hacía antaño. Ya no: pago por un producto de calidad y lo quiero en perfectas condiciones. De hecho, he devuelto el libro.
      Un beso.

      Responder

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