Opinión personal

 

Vamos a empezar por el principio. Hoy no tocaba reseña, pero la va a haber por algo muy especial: mañana es el vigésimo quinto aniversario de la desaparición de las hermanas Giraud, y yo quería rendirles desde aquí un homenaje a ellas (que ya sé que es ficción, no he perdido la cabeza por completo) y a los miles de desaparecidos que hay en este país. Pero, sobre todo, a sus familiares, porque no me imagino nada más doloroso que no saber dónde está un ser querido y no tener un lugar al que acudir para poder hacer el duelo. Por eso, como si fuese Emma Cruz llegando a Merlo, aquí estoy.

 

 

Conocía Infamia desde que se publicó en gallego pero, por motivos obvios, he tenido que esperarme a su traducción para poder leerla. Todo el mundo hablaba maravillas y como mi experiencia últimamente con autoras de allí ha sido maravillosa, tuve claro desde el principio que tenía que leerla.

 

 

Porque yo he llegado a la conclusión de que, parafraseando la canción, las chicas son gallegas. Porque menudo grupito que se ha formado: la autora que os presento hoy, Ledicia Costas, Inma López Silva y su libro Los días iguales de cuando fuimos malas (si no lo habéis leído, hacedlo, es una historia dura pero muy bonita), o Arantza Portabales, una asidua en esta página con Deje su mensaje después de la señal y Belleza roja. 

 

 

Pero es que, además, en la reseña del editor de Amazon te encuentras esto: «Infamia es un thriller psicológico donde nada es lo que parece. Una novela de un ritmo vibrante». Y ya no es que lo quieras leer, es que necesitas hacerlo. Y ahora viene cuando la matan: ni es un thriller, ni es psicológico, ni tiene un ritmo vibrante, ni nada es lo que parece. Luego os lo cuento despacio, porque estoy de que intenten «estafarme» con premisas engañosas hasta la mismísima punta del cuerno del unicornio. Que parece que si una novela no lleva la palabra thriller detrás ya no se va a vender. Un poquito de respeto a la inteligencia del lector, por favor.

 

 

Emma es una profesora universitaria de Derecho Penal que llega a Merlo huyendo de una relación tóxica. Al día siguiente de su llegada se cumple el vigésimo quinto aniversario de la desaparición de las hermanas Giraud, Sofía y Blanca, de catorce y seis años respectivamente.

 

 

Las dos niñas desaparecieron a la vez  misteriosamente y nunca más se supo de ellas. Y aunque hubo sospechosos, la investigación se cerró porque sus cuerpos nunca se encontraron (y ya sabemos que si no hay cuerpo, no hay delito en la mayoría de las ocasiones).

 

 

Y Emma decide ponerse a investigar por su cuenta, pero lo que averigua es que todos los habitantes del pueblo ocultan secretos y que, además, todos conocen los de todos. Hasta que termina convirtiéndose en una víctima por haber intentado remover en el pasado.

 

 

Estructurada en 32 capítulos muy cortos y siguiendo un hilo cronológico lineal roto por algunos flashbacks (en los que conocemos qué sucedió no solo con las hermanas Giraud sino también la infancia de algunos de los protagonistas), y utilizando un narrador cuasi omnisciente en tercera persona, Ledicia, con un estilo muy cuidado (no se me ocurre mejor definición que repetir lo que puse en Twitter ayer: ¡qué bonito escribe!), nos va desgranando la historia de lo que ocurrió veinticinco años atrás y cómo marcó a los habitantes del pueblo.

 

 

¿Qué me ha gustado?

 

 

  • El título, Infamia. Tan corto como rotundo. Según la segunda acepción de la RAE, infamia es maldad o vileza en cualquier línea. Pues aquí la tenemos en todas y cada una de las páginas. Porque todo lo que cuenta la autora es durísimo (hacía tiempo que no leía un conjunto de historias tan estremecedoras, de esas de ponerte todos los pelos de punta).

 

 

  • La portada la entendemos cuando nos enteramos de lo que les sucedió a las hermanas aquel 31 de octubre de 1994. 

 

 

  • En cuanto a la estructura, con 32 capítulos muy cortos, la autora pone sobre la mesa algo que muchos deberían plantearse: el menos es más de Mies van der Rohe. Se puede ir perfectamente a la esencia, sin adornar ni rellenar de palabras que no aportan nada, y marcarse una historia de este calibre, contándonos solo lo realmente importante. Pero aunque sea muy cortita, no se puede leer del tirón. Hay que parar en algunos capítulos porque lo que nos cuenta es desgarrador y tenemos que masticarlo, tragárnoslo y procesarlo. Y una vez que lo hemos hecho, podemos continuar para ver por dónde nos viene la siguiente.

 

 

 

  • En cuanto al género, ya os adelanto lo que no es: un thriller y menos psicológico. Por los temas tratados (no creo que haya ninguno más duro) es una novela negra negrísima, pero yo me inclinaría más por una de perfil psicológico, por lo bien que están caracterizados los personajes en ese sentido.

 

 

 

  • Las preguntas y los temas planteados: ¿Una víctima siempre tiene que convertirse en verdugo? ¿Una infancia rota se puede recomponer? ¿La justicia está corrupta? ¿No hablar de algo hace que deje de existir? ¿Tienen que prescribir algunos delitos? Y, por encima de todo, el peso de la culpa, esa culpa que no deja vivir a muchos de los personajes que pueblan esta novela casi coral.

 

 

 

  • El estilo de la autora que es muy pulcro y muy cuidado. Como he mencionado, escribe muy bonito. Os contaré un secreto: detesto las metáforas. Pero en Infamia he leído algunas que me han desarmado: gritó como si llevase años alimentándose a base de cucharadas de rabia. ¿Qué me decís? Gracias a este estilo tan exquisito he podido soportar algunas de las escenas narradas. 

 

 

 

  • Lo bien que ha manejado la tensión durante toda la novela. Y eso que nosotros sabemos, casi desde el principio, qué les sucedió a las hermanas Giraud. Pero, aunque creíamos que lo conocíamos todo, la autora consigue, con un par de giros narrativos, añadirle más tensión a la historia.

 

 

 

  • Los personajes están perfectamente dibujados y aunque en algunos momentos pueda parecer que la Costas abusa del maniqueísmo, nada más lejos de la realidad. Ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos (bueno, alguno sí, pero no todos). Psicológicamene son todos una maravilla, porque muchos de ellos tuvieron infancias duras cuyas consecuencias siguen arrastrando (y la autora lo transmite de tal manera que nos llega su sufrimiento). Que eso no los justifica aunque se nos plantee el eterno dilema de las víctimas convertidas en verdugos. Todos tienen algún «cadáver» en el armario y son incapaces de gestionar sus vidas. Sin lugar a dudas, me quedo con Emma (aunque no haya terminado de comprender su relación tóxica con Mario) y con Lucas, que me ha provocado muchísima ternura.

 

 

 

  • El detalle con el que traza algunas de las escenas más sórdidas y más duras que yo he visto nunca en una novela. Pero están tan bien escritas y descritas que sórdidas sí, obscenas no. 

 

 

 

  • Por el ambiente asfixiante que recrea: por un lado, porque el espacio exterior se presta a ello (un pueblo ficticio gallego), con esa niebla que cubre constantemente el lugar (similar a la oscuridad que emponzoña el alma de la mayoría de los protagonistas) y, por otro, porque cada historia que vamos descubriendo es aún más dramática y desgarradora que la anterior. Es como si a la autora no se le terminara nunca la capacidad de provocarnos más desasosiego. Pero hay más: muchos comparten un mismo secreto pero, además, conocen otros secretos los unos de los otros, por lo que tienen que estar en constante estado de alerta, porque cualquier chispa puede prender la llama que destape todo lo que ocultan los habitantes de Merlo.

 

 

 

  • El final me ha sorprendido (aunque estoy segura de que a muchos os parecerá predecible, pero yo no me lo esperaba) y es abierto. Ya sabéis que este tipo de finales son mis favoritos del mundo mundial (#ModoIroníaOn) pero, en este caso, no me ha provocado ninguna ansiedad. Infamia pide una segunda parte como el comer, pero yo me he hecho mis composiciones de lugar y he quedado satisfecha (de la parte mala hablaré ahora).

 

 

 

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

 

  • A quien corresponda: no vendáis como thriller algo que no lo es. Y menos como thriller psicológico. Vamos a ver, puede ser una novela psicológica (entendida por la profundidad que se le da a ese aspecto en la caracterización del personaje), pero no es un thriller, os pongáis como os pongáis, porque ni tiene su duración, ni tiene su ritmo ni tiene nada de lo que caracteriza al género.

 

 

 

  • Creo que debería avisarse de que el final es abierto. Los lectores no merecemos empezar un libro sabiendo que no se van a cerrar todos los cabos (aunque yo haya quedado satisfecha con lo que he leído, como ya he adelantado). Nos debéis ese respeto, porque somos el eslabón de la cadena editorial que más tenéis que cuidar (además de los libros, pero a eso voy a ahora), porque sin nosotros no existiríais.

 

 

 

  • El libro tiene varios errores que deberían ser revisados (pero vengo de una novela con tantos que en este caso los voy a obviar en la nota). Hay algunos nombres cambiados y algunas edades no cuadran (van variando a lo largo de la novela). Corregidlo, haced el favor, que los lectores nos merecemos productos de calidad y perfectamente cuidados.

 

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: Infamia de Ledicia Costas es una novela con una historia estremecedora, llena de infancias y de vidas rotas, en la que se pone de manifiesto lo más oscuro del ser humano. Una novela que me ha conmovido, me ha perturbado, me ha dejado tocada en muchas ocasiones, y ha superado con creces las expectativas. Una novela que, aunque sea muy cortita, no se puede leer del tirón. Hay que parar en algunos capítulos porque lo que nos cuenta es desgarrador y tenemos que masticarlo, tragárnoslo y procesarlo. Y una vez que lo hemos hecho, podemos continuar para ver por dónde nos viene la siguiente. Un viaje a las profundidades de la mente que os recomiendo sin ninguna duda, aunque la desazón que me ha acompañado durante la lectura no me ha abandonado cuando la he terminado. Un imperdible. 5 ⭐️

 

 

Lo amargo no es la libertad, sino las decisiones que hay que tomar para conseguirla.

 

 

Autor

 

 

Ledicia Costas es una escritora gallega licenciada en Derecho por la Universidad de Vigo. Empezó a escribir desde muy joven, siendo una autora versátil que transita temas diversos, estilos y géneros.

Su primera novela publicada fue Unha estrela no vento (Edicións Xerais 2000), libro que escribió cuando era una adolescente y que actualmente va por la 17ª edición.

Mientras cursaba sus estudios de Derecho ganó diversos premios literarios convocados por la universidad, tanto de relato como de poesía.

En los últimos años ha recibido importantes reconocimientos, como el Premio Merlín de literatura infantil, por su obra Escarlatina, a cociñeira defunta, publicada por Anaya bajo el título Escarlatina, la cocinera cadáver.  Por ese mismo libro, el Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en el año 2015. Además, Escarlatina fue seleccionado para formar parte de la prestigiosa Lista de Honor del Ibby en el Congreso Internacional celebrado en Auckland, Nueva Zelanda, en 2016.

Traducido a varios idiomas, Escarlatina, a cociñeira defunta ha tenido una gran acogida por el público infantil. Fue calificada como una obra «extraordinaria, humorística y rompedora, que destaca por su sencilla lectura, humor escalofriante y con gran habilidad para desmitificar el tema de la muerte».

Con la novela de aventuras Jules Verne e a vida secreta das mulleres planta obtuvo el Premio Lazarillo de creación literaria de 2015, el Premio Fervenzas Literarias a la mejor obra de literatura juvenil del año 2016 y ha sido distinguida con el prestigioso Premio White Ravens.

Su libro de relatos sobre la II Guerra Mundial Un animal chamado néboa, recibió por unanimidad el Premio Losada Diéguez de creación literaria 2016. El jurado destacó que el conjunto de relatos que configuran esta obra «consiguen demostrar la condición global de la memoria de los traumas de nuestra historia reciente, gracias a un hábil manejo de innumerables fuentes documentales», incidiendo en el hecho de que la autora «nos ofrece una crónica de lo mejor y de lo peor de la condición humana». 

Su novela A balada dos unicornios ha sido galardonada con el Premio Lazarillo 2017, convirtiéndose así en la única autora gallega en conseguir en dos ocasiones este reconocimiento. Por la versión en castellano recibió el Premio Kelvin 505, otorgado por el Festival Celsius.

 

 

 

Datos del libro

 

 

 
TítuloInfamia
AutorLedicia Costas
EditorialDestino
Primera edición29 octubre 2019

 

 

 

 

 

 

Puedes encontrar a Montse Martín en Lector Cero. Si quieres un informe literario o una corrección de tu novela, puedes contactar con ella aquí.

Resumen
Fecha
Título libro
Infamia (Ledicia Costas)
Valoración
51star1star1star1star1star

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