Opinión personal

 

Parecía que no iba a llegar jamás la primavera y que nunca íbamos a conocer en qué acababan las andanzas y peripecias de la «pareja» formada por Ana Luna y Eric Grau que me conquistó en Maldito síndrome de EstocolmoPero, al final, todo pasa y todo llega, y por fin he podido leer Azul Estocolmo y saber qué sucede con ambos, si a pareja le quitamos las comillas o lo dejamos entrecomillado.

 

No, pillines, no os lo voy a contar. Si queréis saberlo os tendréis que mojar el culo y sumergiros en el mundo que ha creado Carmen Sereno. Ya os adelanto que me lo vais a agradecer.

 

Azul Estocolmo continúa un mes después de los hechos sucedidos en Maldito síndrome de Estocolmo. Pero ¿cómo puedo continuar un resumen de esta última sin destripar la anterior? Es materialmente imposible, así que iré al grano.

 

Ambientada en Barcelona y Suecia en la actualidad, la novela está estructurada en 37 capítulos y un epílogo que sucede un año después. Utilizando un narrador protagonista (Ana) en primera persona y un narrador omnisciente en tercera en algunas escenas (que van tituladas),  siguiendo un orden cronológico lineal roto por algunos flashbacks, la novela tiene una trama bien armada, con un ritmo ágil y una prosa muy cuidada y muy elegante, también afilada, como en la anterior, aunque aquí hay menos crítica social y más sentimientos,  unos sentimientos que nos van envolviendo y nos van haciendo partícipes de la historia y de los avatares de sus protagonistas.

 

Una puntualización antes de contaros qué me ha parecido: esta bilogía es para todo tipo de lectores, no solo para los de género. Me jode infinito, ni os imagináis cuánto, que me excluyan con frases del tipo: «Para las lectoras de fulana, mengana y zutana». Lo del marketing se os está yendo de las manos, hacedme casito y no pongáis sandeces de ese tipo, porque nos estáis dejando fuera al resto; en lugar de incluirnos, que sería lo lógico, con frases de este calibre lo único que lográis es echarnos para atrás. Las comparaciones son odiosas pero en este caso están rozando el «delito». #HayQueRejoderse

 

 

¿Qué me ha gustado?

 

 

  • Que han mantenido la sobriedad y la elegancia de la portada, que rápidamente la identificamos con la novela anterior y que sabemos que pertenecen a la misma serie al primer golpe de vista. La única diferencia es que las cintas del corsé han sido sustituidas por una cremallera y que el rosa ha pasado a azul (con ese título es obvio, ¿no? De todas maneras, a mí con que no me pongan un tipo o una tipa ligeritos de ropa ya me tienen ganada, que lo de enseñar carne es más antiguo que el hilo negro. Renovarse o morir.

 

 

  • Esta novela es mucho más romántica que Maldito síndrome de Estocolmo, y aunque no soy lectora habitual del género, la he disfrutado muchísimo (tal vez no tanto como la otra porque aquí ya conocía a la Sereno e imaginaba lo que me iba a encontrar). Hacía eones (porque lo de los años se me queda corto) que yo no notaba esos pellizquitos leyendo una historia de este tipo, desde que era una polluela y leía «novelas con portadas de torso desnudo». Que lo cortés no quita lo valiente (y aunque las portadas fuesen un horror, la belleza está en el interior 😉).

 

 

  • En la reseña de Maldito síndrome de Estocolmo os comentaba lo bien que había sabido reflejar los miedos que todos sentimos cuando nos enamoramos. Azul Estocolmo me ha parecido una novela mucho más intimista, mucho más llena de sentimientos que la anterior, en la que ambos protagonistas (tanto Ana Luna como Eric Grau), se vacían en cuerpo y alma ante nosotros y nos hacen partícipes de sus miedos, de sus inseguridades, de sus temores y, sobre todo, del amor que sienten y que les estalla entre las manos y no saben cómo gestionarlo.

 

 

  • Los diálogos siguen siendo brillantes, frescos y divertidos, y me han arrancado más de una carcajada. Hay que reconocer que Ana Luna no tiene filtros (en eso se parece muchísimo a mí) y que tiene unos puntos para enmarcar y aplaudir hasta que nos sangren las manos. 

 

 

  • En Azul Estocolmo hay menos crítica social que en su predecesora, pero toca algunos temas que no puedo obviar: el negocio farmacéutico (aunque no se explaya, porque todos los datos nos los dio ya en Maldito síndrome de Estocolmo), las consultoras y la manera de tratar a sus empleados, que «trafican» con ellos y sus conocimientos como si de ganado se tratase, la maternidad, la especulación inmobiliaria y, cómo no, los millennials, representados por nuestra protagonista, la generación mejor preparada de la historia y la primera generación en la historia de nuestro país que vive peor que lo hicieron sus padres y sus abuelos.

 

 

  • Azul Estocolmo es el broche perfecto de la bilogía, una novela con una trama compleja en su sencillez y sencilla en su complejidad, porque hablar de sentimientos nunca es fácil y la Sereno con su prosa nos va envolviendo en un mundo lleno de sentimientos y de amor en su máxima extensión (porque no solo nos habla de la relación entre Eric y Ana, también hay mucho más).

 

 

 

  • La evolución de los personajes, que siguen siendo muy humanos y muy cercanos, es brutal, pero muy natural y paulatina. Entiendo que muchos no comprendan las reacciones de Ana Luna, pero es que para hacerlo hay que haber vivido y no pensar solo en lo políticamente correcto y en «yo no actuaría así». Cada persona es un mundo y cada uno vive como quiere, puede o le dejan. Para conocer por qué alguien se comporta como lo hace tendríamos que ponernos en su piel, y eso es muy difícil. En la novela anterior empaticé bastante poco con Eric Grau, pero en esta es un tipo mucho más tierno, mucho más accesible y, sobre todo, mucho más valiente. La verdad es que me va a costar mucho despedirme de ellos, porque en cuanto le dé al botón programar de este post tendré que decirles adiós; eso sí, pasan a formar parte de mi vida como una de las parejas más auténticas que he tenido el gusto de conocer.

 

 

  • En Azul Estocolmo hay más escenas de sexo que en la anterior y más explícitas. En ningún momento me han molestado (y acostumbro a detestarlas cuando aparecen) y, además, me han parecido muy sensuales, muy eróticas y muy procedentes. Me quito el sombrero, Carmen Sereno, por el gusto exquisito con el que las has tratado todas.

 

 

  • La ambientación es soberbia, sobre todo la parte relativa a Suecia. He paseado por sus calles, he olido la canela, he visto el azul de la capital, he vivido todas y cada una de las sensaciones de Ana Luna cuando llega allí. Se percibe en cada descripción que la autora adora ese país y todo lo relacionado con él, y que vive y piensa en sueco.

 

 

  • Que el giro final de Maldito síndrome de Estocolmo, que me dejó mordiéndome los muñones, aunque era importante que se resolviera no me parecía fundamental. Sabía quién había sido y los motivos, y deseaba que se llevase su merecido, pero he disfrutado más con la parte intimista de Azul Estocolmo que con que los «malos» pagasen su pecado. Quién me ha visto y quién me ve, yo anteponiendo los sentimientos a la justicia poética. No me lo tengáis en cuenta, que un mal día lo tiene cualquiera y con la Sereno de por medio cualquier cosa es posible.

 

 

  • El final es previsible, como no podía ser de otra manera en una novela romántica pero, aun así, me ha parecido muy bonito y muy tierno, sin llegar a provocarme caries.

 

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: Azul Estocolmo es el broche perfecto de esta bilogía, una novela con una trama compleja en su sencillez y sencilla en su complejidad, porque  los sentimientos son así de ambivalentes, tierna e intensa, con un ritmo muy dinámico, con una prosa cuidada que destila sentimiento (que no ñoñería), y un final esperado pero no por ello menos emotivo. 4 ⭐️

 

 

 

La perfección es la ligereza que se siente en el ama cuando es otro el que la sostiene por ti.

 

 

 

Autor

 

 

Carmen Sereno (Barcelona, 1982) es periodista y ha trabajado en diversos medios de comunicación y grandes corporaciones. 

Un día se dio cuenta de que había demasiadas historias por ahí que debían ser contadas y lo dejó todo para cumplir su gran sueño de ser escritora. Viajar es lo segundo que más le gusta después de escribir. Fotografiarlo todo, lo tercero. 

Habla varios idiomas y le apasionan los países nórdicos, sobre todo Suecia. De hecho, lleva la palabra «Estocolmo» tatuada en el brazo, aunque, cuando le preguntan, suele decir que es simbólico para hacerse la interesante. 

Está casada y tiene un hijo que, curiosamente, fue concebido en esa ciudad. 

Azul Estocolmo es su segunda novela, continuación de Maldito síndrome de Estocolmo, su primera novela y obra ganadora del I Premio Chic de novela romántica.

 

 

 

Datos del libro

 

 

 
TítuloAzul Estocolmo
AutorCarmen Sereno
EditorialPrincipal de los Libros
Primera edición20 febrero 2019

 

 

 

 

 

 

Resumen
Fecha
Título libro
Azul Estocolmo
Valoración
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