Opinión personal

 

Los que me conocéis desde que empecé en esto de «bloguear» sabéis que antaño, justo antes de la primera glaciación, fui una de las primeras que reseñó autores noveles y que, en algunos casos, peleé como una jabata para que una editorial les hiciese caso.

Un claro ejemplo es LaAutoraALaQueSeLeHaSubidoElÉxitoALaCabeza, de cuya primera novela fui la primera reseñadora (que  no quiere decir que esté donde está por mí, pero en algo sí que contribuí, aunque ella se haya olvidado de muchas manos que le dieron de comer).

Prosigo, que me enrollo como una persiana. He estado muchísimo tiempo reseñando a autores reconocidos, conocidos y noveles, hasta que llegó un momento que me saturé de tener siempre la bandeja de correo llena, de las malas formas y de todo lo que eso conlleva.

Desde que empecé con esta web no había reseñado ningún libro que no fuese de una gran editorial, pero creo que esta novela que hoy os traigo se merece estar aquí por méritos propios, porque es (ya lo veréis en una entrada que publicaré en breve pero que ya está programada) una de las mejores novelas que voy a leer este año (y en mucho tiempo).

Estoy hablando de Zed está muerto, de Arantxa Rufo. ¿Vosotros pensáis que si la novela no fuese buena iba arriesgarme a sortearla en el blog dedicada por la autora? Tendría que estar cuerda y no lo estoy. Si queréis apuntaros al sorteo, pinchad en este enlace (tenéis hasta el 5 de diciembre).

Os cuento: Tessa Britton está preocupada porque su amiga Katya no ha asistido a clase y no le coge el teléfono. Se presenta en su casa y allí descubre su cadáver.

La investigación del asesinato es asignada a la detective del LAPD Elizabeth Delgado, que lleva de baja casi un año.

Cuando llega al escenario del crimen, el agente del FBI Michael Poulsen le comunica que el caso es de su agencia, porque la víctima es Ekaterina Maksimova, hija de un mafioso ruso.

Todo se complica cuando llega desde Moscú Zed, un asesino profesional a las ordenes de Luca Maksimov, para vengar la muerte de la joven.

¿Es Katya el objetivo o la han matado para presionar a su padre?

Estructurada en un prólogo (Matar),  tres partes (Mentir, Bailar y Morir) subdivididas a su vez en capítulos titulados y datados, la novela está ambientada en Los Ángeles  y se desarrolla entre el 19 de julio y el 3 de agosto de 2018.

Utilizando un narrador omnisciente en tercera persona (excepto el prólogo, que está narrado en primera por un narrador personaje) y siguiendo un orden cronológico lineal roto por algunos flashbacks, tiene una trama compleja, muy sólida y muy bien armada, sin fisuras y totalmente coherente, en la que todo termina encajando en su sitio y todas las piezas quedan perfectamente ensambladas cuando llegamos al desenlace, que es grandioso.

Zed está muerto es para mí (Montse Martín) una novela infinitamente mejor que muchas de las que llenan los escaparates de las librerías y de las grandes superficies, y os voy a explicar por qué. Vamos allá:

 

  • Este es el segundo libro que leo de esta Arantxa Rufo, después de haber devorado En el punto de mira. Y como en el anterior, lo primero que me ha llamado la atención es que muchos autores consiguen buenos finales, pero pocos escritores son capaces de conseguir buenos principios: y Arantxa es uno de ellos. Una vez puede ser casualidad, dos se llama talento. Ese prólogo, escrito en primera persona como ya he adelantado, nos narra el asesinato de Katya, y desde ese mismo momento he quedado completamente abducida por la historia, porque necesitaba saber quién y por qué, porque el cómo ya lo sabía.

 

  • La historia es fascinante e inetiquetable, porque acompañamos a Elizabeth y a Mike en una investigación policial; pero tiene el ritmo de un thriller y la temática de una novela negra, pero de las negrísimas como el carbón, no gris marengo.

 

  • Me ha gustado mucho la estructura de la novela, con capítulos protagonizados por diferentes personajes y cambiando constantemente el cambio del foco de un narrador omnisciente. Los hechos se van relatando desde el punto de vista de cada personaje, pero en ningún momento se repite nada. Es decir, cada uno cuenta su versión de los hechos, pero continuando en el punto en el que lo dejó el personaje anterior. Era difícil conseguir que la autora no nos diera información por duplicado (o triplicado) y ha logrado que todo lo que nos dice cada personaje sea nuevo.

 

  • Que los capítulos estén titulados y datados es una opción muy acertada. En todo momento sabemos dónde estamos, quién está protagonizando el capítulo y al saber en qué personaje se centra no hay lugar a ninguna duda al cambiar el foco del punto de vista del narrador. Porque aunque cada personaje tiene entidad propia y sabemos perfectamente a cual de ellos está dedicado cada capítulo, no viene mal tener la información desde el principio.

 

  • Porque no le ha temblado el pulso a la hora de describir escenas crudas y violentas, porque sería ridículo que en una novela protagonizada por un asesino de la mafia rusa no hubiera violencia y sadismo. Describe con pelos y señales torturas, asesinatos, abusos… Hay sangre, mucha sangre; y muertes, muchas muertes, y están contadas con el realismo necesario para que podamos visualizarlas perfectamente.

 

  • Porque Zed está muerto es una novela muy visual, muy cinematográfica. ¿Qué mejor escenario que la meca del cine para hacer una novela de estas características, en la que cada escena parece un fotograma?

 

  • El ritmo va in crescendo a lo largo de la novela, porque los cambios de escenario y de foco del narrador agilizan muchísimo la historia. Además, como ya he adelantado, no  se repite y retomamos, en la mayoría de las ocasiones, en el momento inmediamente siguiente en el que lo dejamos en el capítulo anterior.

 

  • Los personajes están impecablemente caracterizados, con una Elizabeth Delgado sublime y una evolución de todos (Mike, Tessa…) magnífica. Son completamente redondos, poliédricos, llenos de matices. Ninguno es completamente perfecto. Y ha huido de la dualidad bien/mal, que es algo que los lectores detestamos. He sospechado de todos y cada uno como posibles asesinos de Katya y, obviamente, no he acertado.

Elizabeth Delgado es una detective de la policía de Los Ángeles que lleva un año de baja por enfermedad; para calmar su ansiedad, boxea. En ningún momento cae en el arquetipo de policía atormentada, al contrario, es una persona que lucha con uñas y dientes para superar su «trauma». Es una mujer fuerte y poderosa, no un florero.

Mike Poulsen es un agente del FBI que al principio me ha caído como una patada en la boca del estómago pero que, conforme lo iba conociendo, me ha ido gustando cada vez más y más.

Tenemos a Tessa, una estríper que baila en un club de Los Ángeles, la mejor amiga de Katya, con la que me ha pasado lo mismo que con Mike, y he terminado empatizando totalmente con ella.

Y Zed, el asesino ruso que llega a Los Ángeles para vengar la muerte de la hija de su jefe; que no sé cómo lo hace Arantxa pero termino «enamorándome» de sus asesinos (con el libro anterior me sucedió lo mismo); ¿será que hace unos personajes tan humanos, tan de carne y hueso, que por eso termino rendida a sus pies aunque sean asesinos? Eso o que yo tengo una psicopatología y que me falta el canto de un duro para terminar haciendo lo mismo que Zed; creo que con un par de días aprendiendo a manejar el finka puedo hacerle la competencia y convertirme en la asesina de tu próxima novela.

En cuanto a los secundarios, tanto los mafiosos como los que tienen apariciones puntuales, todos dotados de una personalidad propia.

 

  • Los monólogos interiores de estos personajes, porque gracias a ellos conocemos algunas partes de su vida. También las luchas internas que sufren entre lo que deben y lo que quieren hacer.

 

  • El desenlace me ha dejado ojiplática porque aunque he sospechado de todos y alguno tenía que ser, tiene algún giro narrativo que me ha dejado tiritando.

 

  • Pero, además, la forma en la que cierra la novela es para quitarse el sombrero y ponérselo solo para aplaudir hasta que te sangren las manos. Ese recurso es de una persona con más oficio, no de alguien con solamente dos novelas autopublicadas.

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: En el punto de mira fue una de mis novelas favoritas de 2016. Tenía muchas ganas de leer Zed está muerto para saber si tenía la misma calidad. Y la ha superado con creces. El prólogo, impactante, es un gancho perfecto para atraparnos en una historia fascinante e inetiquetable, con una investigación policial, el ritmo de un thriller y la temática de una novela negra. Un imperdible. Una de mis mejores lecturas de 2018.

 

 

Autor

 

Nací en Madrid en 1979, aunque mi familia se trasladó al año siguiente a Santa Cruz de Tenerife y vivo en la isla desde entonces, sin contar con el periodo de regreso en Madrid para estudiar el ciclo formativo en Técnico Superior en Sonido.

En la actualidad, y tras ocuparme en un sinfín de profesiones, me dedico a la informática y el diseño gráfico en una empresa dedicada al mundo de Internet, y reparto mi tiempo entre el trabajo, la lectura, mi blog arantxarufo.com y, por supuesto, la escritura.

Llevo escribiendo desde que puedo recordar, y en el año 2016 publiqué mi primera novela, En el punto de mira, un thriller policiaco de buenos no tan buenos y malos no tan malos localizado en Londres.

En octubre de 2018 ha salido a la venta mi segunda novela, Zed está muerto, otra obra de tinte criminal.

 

 

Datos del libro

 

 
TítuloZed está muerto
AutorArantxa Rufo
EditorialAutopublicado
Primera edición4 octubre 2018

 

 

 

 

 

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Lectora compulsiva y bibliófaga. Correctora en lectorcero.com

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

Resumen
Fecha
Título libro
Zed está muerto (Arantxa Rufo)
Valoración
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