Opinión personal

 

 

Para nadie es un secreto que soy fan de la novela negrocriminal y una seriéfila de manual. Pero hay escritores por los que siento un cariño especial, como es el caso de Lorenzo Silva, por dos razones: porque lo sigo desde La flaqueza del bolchevique y porque es mi paisano, que de la «capital del sur» no es cualquiera 😜 y eso tiene un plus.

 

Cuando me enteré de que publicaba Si esto es una mujer con la suya (perdón por el juego de palabras, pero no me he podido resistir), no lo vi claro. No he leído nada de Noemí Trujillo, pero las novelas a cuatro manos me superan. ¿Cómo pueden dos personas ponerse de acuerdo para escribir? ¿Hacen un capítulo cada una, un personaje? Es algo que se me escapa.  Y salvo una excepción (los de Avendaño y Gallardo), suelen ser libros que me cojean en alguna parte.

 

Pero a pesar de todas mis reticencias, era una novela que Silva y no podía dejarla pasar (y ojo, que no es que piense que todo lo que sale de su pluma es perfecto, que últimamente las de Vila y Chamorro se me hacen cuesta arriba, es todo un acierto que los deje reposar). Me tiré a la piscina, me zambullí y ya os adelanto que no he salido indemne. Tampoco lo haréis vosotros si vais más allá de la historia y veis la brutal crítica que subyace y planea a lo largo de toda la novela.

 

Escrita en primera persona, con un narrador/personaje, Manuela (excepto el primer capítulo, también en primera persona, por uno de los asesinos), siguiendo un orden cronológico lineal, está estructurada en veinticinco capítulos y un epílogo, en los que el autor aborda muchos temas candentes en nuestra sociedad, aunque el tema estrella es la trata de personas y la prostitución. Cada capítulo lleva su correspondiente título, que es el que nos introduce en el tema que se va a abordar en el mismo. 

 

Vamos al lío:

 

 

¿Qué me ha gustado?

 

 

  • El título: Si esto es una mujer. Y el homenaje que hacen con él a Primo Levi y a su «Trilogía de Auschwitz». Si en los de Levi los judíos son identificados con «objetos» aquí son las prostitutas las que son consideradas como tal. Analizadlo solo un segundo y se os pondrán los pelos como escarpias. El horror. La cita del principio tampoco tiene desperdicio: Considerad si es una mujer quien no tiene cabellos ni nombre. A estas esclavas sexuales las han despojado de todo, no solo de lo material, también de su humanidad, porque las consideran simples objetos de consumo. Qué espanto.

 

 

  • Que me perdone el ofendido, pero yo aquí las cuatro manos no las he visto por ningún sitio. Que no digo yo que no estén, Dios me libre, pero si esta novela me la dan sin saber quién es el autor inmediatamente hubiese sabido que es de Lorenzo Silva. Eso es muy bueno, porque la novela no chirría por ningún sitio, no hay capítulos mejores que otros. El estilo es uniforme. La duda que me surge es cómo con un narrador protagonista pueden meterse en la piel del personaje dos mentes diferentes. Pero, bueno, esto son cosas que se me pasan a mí por la cabeza porque soy el pijoterío hecho persona.

 

 

  • Respecto a los temas tratados, hay muchos y muy variados (incluso habla de la corrupción policial en un caso que podríamos identificar con cualquiera de los muchos que aparecen últimamente en los periódicos), pero si hay uno que sobresale por encima de todos es el de la trata de personas y el de la prostitución. Le da un buen repaso a las redes de tráfico de personas y nos cuenta con detalle cómo funciona la «vía africana» desde Benin City hasta que llegan a España. Me he quedado con los ojos como Bran Stark cuando me he enterado de lo que hacen con ellas en el País Vasco: empadronarlas allí para que les den ayudas, dinero que se quedan los proxenetas. El negocio a estos HDLGP les sale redondo.

 

 

  • Sobre los puteros y cómo someten a las mujeres para satisfacer sus instintos más primitivos (sí, primitivo, porque el sexo de pago no es sexo, es otra cosa), el primer capítulo es espeluznante; también las declaraciones cuando los detienen. Los autores no se recrean en el morbo y en la sangre, pero sí en cómo se usa a las mujeres que se dedican a la prostitución como si fueran objetos de usar y tirar. Como pagan por sexo se creen que tienen derecho a hacer con ellas todo lo que a ellos les venga en gana, incluso asesinarlas. 

 

 

 

  • Esta novela es más de personajes que de trama, que no quiere decir que la historia sea mala, porque es muy buena. Pero tiene más importancia que vayamos conociendo a los personajes (porque presiento que se avecina serie) y es una especie de primera aproximación para que vayamos  entrando en sus vidas. Pero, aun así, es un procedimental de libro, y seguimos paso a paso la investigación acompañando a Manuela y a su equipo. Aunque al ser más de personajes, no nos van contando todo al detalle, sino solamente lo más importante, por lo que no se hace nada pesada al ir al grano. Y no estoy insinuando  que haya precipitación en la resolución, porque no la hay. Es una trama muy bien armada, con una prosa y un vocabulario muy cuidados, y con un ritmo que no decae en ningún momento. 

 

 

  • Que Manuela Mauri, nuestra protagonista, no tenga nada que ver con Bevilacqua, Vila para los amigos. Que no es que no se den un aire, porque se lo dan (han salido de la pluma del mismo autor), pero son completamente diferentes. No sé si por su género, porque pertenecen a cuerpos diferentes o por la diferencia generacional, pero Manuela es un personaje en sí mismo, no el contrapunto de Vila, que para eso ya está Chamorro.

 

 

  • Hablando de Manuela: un personaje perfecto en sus imperfecciones, que la convierten en  una gran protagonista. Cuando la conocemos lleva de baja siete meses y su relación con sus compañeros es nula. Pero se reincorpora a su trabajo para intentar solucionar un caso difícil que lleva tres meses atascado: el cuerpo de una prostituta ha aparecido desmembrado en dos vertederos y no se han encontrado todos los restos. Prostituta, extranjera y negra, ¿a quién le importa lo que haya sucedido? Que a mí me consta que todos los muertos son iguales (como se dice al final de la novela), pero a los caimanes de moqueta no les parece igual de importante que asesinen a una, repito, prostituta negra que, pongamos, a Diana Quer. Pongo este ejemplo porque (y no digo que no se lo merezca) se invirtieron muchos recursos en buscarla, pero al cabo del año hay muchas personas que desaparecen (y que son consideradas de alto riesgo) a los que no se les presta la misma atención.

 

 

  • En cuanto al resto de personajes, me ha parecido todo un acierto que hayan demostrado ser lo contrario de lo que nos imaginábamos cuando Manuela nos hablaba de ellos y que todos hayan conseguido sorprenderme. Al que he visto más plano (que no quiere decir que no me haya gustado, porque se ha convertido en mi favorito) es a Alberto; demasiado atento, demasiado bueno, demasiado perfecto. Queridos Silva y Trujillo, por favor, dadle un meneíto a este muchacho, que las inseguridades de Manuela sean por algún motivo (pero que no la engañe, ¿eh?, que ya ha sufrido bastante la pobre por amor). Y mato por saber cómo se van a llevar a partir de ahora Rosario Mañas y Manuela, duelo de «titanas» a la vista.

 

 

  • Me ha gustado mucho reencontrarme con Vila (que es amigo de Manuela porque coincidieron en un caso anterior) y con su capitán, que son los que les echan una mano porque saben mucho de esa red de trata en concreto, la del polígono Marconi (la zona donde nació Raúl, el exjugador de fútbol). Se podían haber aprovechado del tirón que tiene este personaje entre los seguidores de uno de los autores pero lo han utilizado como un secundario de auténtico lujo.

 

 

  • Algo que no puedo dejar pasar es la importancia de la literatura en el libro. La protagonista es una persona muy culta y que lee mucho, y cita a muchos autores, incluido Procopio de Cesarea (soy historiadora y me suena de eso, pero que no es un autor que tenga la gente normal en las estanterías de su casa). Pero, como dije el otro día en Twitter, a mí Lorenzo Silva ya me tenía entregada, pero en esta novela aparece El poder del perro de Winslow y yo no puedo hacer otra cosa que morir de amor: Ya sabemos que hay guerras que no se pueden ganar…

 

 

  • Respecto a la ambientación, fabulosa en lo relativo al trabajo en una brigada de policía judicial, las relaciones profesionales entre compañeros, entre las diferentes jerarquías policiales, y entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil. No nos engañemos, cualquiera quiere apuntarse el tanto de haber resuelto un caso difícil, es normal que existan piques entre ambos cuerpos (pero nunca llega la sangre al río). Y sé de lo que hablo porque yo he estado en los despachos que aparecen en el libro, porque aunque aquí no aparece el lugar, es Federico Rubio y Galí 55. Y no puedo obviar la relación clientelar entre policías, guardias civiles y los bajos fondos, que gracias a eso se resuelven la mayoría de los delitos. Como dice el refrán, hay que tener amigos hasta en el infierno.

 

 

  • El desenlace, al contrario que en las novelas de este tipo, ni es sorprendente ni es espectacular ni es imprevisto. Porque nosotros sabemos desde el primer capítulo quién es (aunque desconozcamos su nombre), el cómo y el porqué. Lo conocemos todo. Pero, obviamente, no podemos contárselo a los investigadores. Eso sí. En los interrogatorios he dudado hasta de la duda y no tenía claro quién mentía y quién decía la verdad. Pero que no sea sorprendente ni espectacular ni imprevisto no quiere decir que no esté bien conseguido, porque llegamos a él sin prisa pero sin pausa, de una manera lógica y consecuente. Eso también es muy de agradecer, porque a veces lo más sencillo es lo mejor, sin giros y sin vueltas de tuerca se puede conseguir un final grandioso.

 

 

  • Y para terminar, aunque no por ello menos importante porque es algo fundamental en la novela, la comparación que hacen los autores entre los vertederos y la basura y la labor de la policía. Por mucho que se limpie, las calles están sucias al día siguiente. Lo mismo sucede con los delincuentes: hay que detenerlos a todos (a los pequeños y a los grandes capos) aunque al día siguiente la mayoría estén en la calle. No podemos dejar de recogerla: la basura es tóxica. Los desechos siempre hay que recogerlos.

 

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

  • Los autores utilizan a Manuela para contarnos cuál es la situación de una familia monoparental y lo difícil que es conciliar la vida familiar y la laboral. Un par de cosas y empiezo por el final: Manuela podría tener horario si quisiese (de hecho la mayor parte del tiempo, salvo que «entre un muerto», lo tiene. Y no es que en Madrid en la actualidad haya homicidios como a principios de este siglo, que el año pasado hubo 34). En segundo lugar, y esto es lo que me ha chirriado desde que ha aparecido por primera vez: una persona que gana más de 3000 euros al mes (con la que está cayéndole al resto de los mortales) no puede quejarse de que se le va el sueldo en la hipoteca. Es tan sencillo como haber tomado antes la decisión que toma al final. 

 

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: Si esto es una mujer me ha parecido una novela con una historia muy buena, con un personaje protagonista perfecto en sus imperfecciones, un primer acercamiento y una forma de presentarnos a una serie de personajes que nos acompañarán (ojalá Dios) durante mucho tiempo, con una crítica social al sistema brutal, y un desenlace no sorprendente pero bien logrado. Más que recomendable 4 ⭐️

 

 

 

Nada sale bien cuando dejas que te hagan el que no eres…

 

 

 

Autor

 

 

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces, Música para feos y Recordarán tu nombre.

En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje sobre la intervención de las tropas españolas en Irak y en 2010 Sereno en el peligroLa aventura histórica de la Guardia Civil(Premio Algaba de Ensayo).

Además, es autor de la serie policíaca protagonizada por los investigadores de la Guardia Civil Bevilacqua y Chamorro. Con uno de sus títulos, El alquimista impaciente, ganó el Premio Nadal 2000 y con otro, La marca del meridiano, el Premio Planeta 2012. Desde 2010, es guardia civil honorario.

 

Noemí Trujillo (Barcelona, 1976) Poeta y escritora catalana, ha publicado los poemarios: La Magdalena, Lejos de Valparaíso, La muchacha de los ojos tristes (también en edición bilingüe The Girl with Sadness in her eyes) y Solo fue un post.

Su último poemario, Brooklyn Bridge, ha sido finalista  de la XXXIII edición del premio internacional de poesía Ciudad de Melilla.

 

 

Datos del libro

 

 

 
TítuloSi esto es una mujer
AutorLorenzo Silva & Noemí Trujillo
EditorialDestino
Primera edición21 mayo 2019

 

 

 

Resumen
Fecha
Título libro
Si esto es una mujer (Lorenzo Silva & Noemí Trujillo)
Valoración
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