Opinión personal

 

Conocí la existencia de Los niños desaparecidos por una de esas benditas casualidades que tiene la vida y desde que vi su sinopsis la quise leer. Aunque el tema tratado es duro, para mí es fascinante, uno de los que más me atraen tanto en la ficción como en la vida real, porque creo que el tema de los abusos sexuales dentro de la iglesia católica es una de las grandes lacras de la sociedad y tenemos que acabar con ellos por lo civil o por lo criminal (y en este caso no es una expresión, pienso que estos HDLGP deben ser condenados y deben pagar por todos los crímenes que han cometido). Ni que decir tiene que este delito, el más abominable que existe, no debería prescribir nunca.

Ambientada en Ragmullin, una ciudad ficticia de Irlanda, la novela está estructurada en un prólogo (que se desarrolla en enero de 1976), 9 días (que bien podrían equivaler a partes, que van desde el 30 de diciembre de 2014 hasta el 7 de enero de 2015) divididos en 111 capítulos, y un epílogo que sucede el 30 de enero de 2015. Gibney, utilizando un narrador omnisciente en tercera persona y con un hilo cronológico completamente roto, construye una trama muy bien hilada, en la que se van alternando capítulos del presente con los que nos relatan los hechos sucedidos más de cuarenta años atrás, y con esos saltos al pasado vamos rellenando el puzle que ha creado, hasta que todas las piezas encajan cada una en su lugar.

La novela comienza con un prólogo impactante que se desarrolla en enero de 1976: tres menores presencian desde una ventana cómo varias personas entierran a alguien.  En el primer capítulo nos situamos en la actualidad y asistimos al asesinato de una mujer en la catedral.

La inspectora Lottie Parker y su equipo son los encargados de investigar el caso. Cuando, poco tiempo después, otra persona aparece muerta, deben averiguar si los casos están conectadas, porque los dos fallecidos trabajaban en el mismo lugar, o si hay un asesino en serie en la localidad que elige víctimas al azar.

Conforme avanza la investigación, Lottie descubre que estos asesinatos pueden estar relacionados con unos hechos sucedidos hace más de cuarenta años y que, incluso, pueden «salpicar» a su propia familia.

 

¿Qué me ha gustado?

 

  • Lo primero que quiero decir es que parece increíble que este sea el primer libro de la autora y que tenga esos mimbres para crear una trama tan compleja, tan perturbadora y tan adictiva. Porque este libro no es para pasarlo bien, es una historia para que nos impliquemos en ella, para sacudir nuestras conciencias y que nos posicionemos.

 

  • Como ya he adelantado, el prólogo me ha parecido tan brutal que, una vez que ya sabes que algo tan siniestro ha sucedido entre los muros de un orfanato, quieres saber qué ocurrió allí realmente y quiénes son esos tres niños.

 

  • Los temas tratados y su manera de hacerlo, plantándole cara a la realidad. Aunque espeluznante, la pedofilia dentro del seno de la iglesia debe salir a la luz y las altas jerarquías eclesiásticas deben dejar de encubrir lo que hacen sus sacerdotes. Ya está bien de trasladarlos de parroquia en parroquia y de no llevarlos ante la justicia (la de los hombres, no la divina, que eso de darles retiros espirituales me parece reírse de las víctimas que han pasado por semejante atrocidad). También habla la autora de cómo les arrebataban a las niñas los hijos frutos de esas violaciones para entregárselos a «familias de bien». Toca también el tema de la corrupción institucional y urbanística, que me ha parecido muy bien planteado, sin que haga sombra al principal.

 

  • Me ha gustado mucho la ordenación temporal y cronológica de la historia, con continuos saltos temporales, pero con los capítulos debidamente fechados para que en todo momento sepamos en qué época estamos.

 

  • Aunque hay escenas muy duras no están narradas de una manera escabrosa. Más que mostrar, insinúa; no se recrea, pero describe lo suficiente como para provocarnos unas sacudidas que nos dejan tiritando. Porque aunque lo que cuenta no es real, en Irlanda sí sucedieron hechos de este tipo y, lo que es aun peor, siguen pasando a día de hoy en todos los países católicos.

 

  • Me ha parecido muy interesante cómo ha jugado al despiste y cómo me ha hecho dudar hasta de la duda. Y me ha hecho darme cuenta de que las apariencias engañan, que no es oro todo lo que reluce y que la verdad estaba delante de mis narices desde el primer minuto, pero yo no la he visto venir hasta dos páginas antes de que me la revelaran. En algunos casos, ni eso.

 

  • Lo bien que ha sabido mantener la tensión y la intriga a lo largo de toda la novela, con un ritmo que va de menos a más hasta convertirse en endiablado. Los constantes cambios de escenarios y del foco del narrador, así como los saltos temporales, están muy logrados.

 

  • Ha manejado muy bien los giros narrativos, que están casi todos concentrados en su tramo final, donde no hemos salido de una sorpresa cuando nos metemos en otra. En ningún momento se le va la mano ni se pasa de rosca, y es todo muy natural, sin forzar nada.

 

  • Los personajes están bastante bien construidos, con un protagonismo absoluto de Lottie Parker, una inspectora de policía viuda, madre de tres hijos, a la que le resulta muy difícil conciliar lo laboral y lo familiar; tiene problemas con su madre por unos traumas de su pasado y su vida es un auténtico caos porque no termina de superar la muerte de su marido. Su compañero, Boyd, es el que mejor me ha caído de todos los que aparecen en la novela, y espero que vuelva a aparecer en las entregas sucesivas.

 

  • Lo mejor de la novela junto con la trama es, sin duda, la ambientación. Una historia siniestra, inquietante y perturbadora que va acompañada de un tiempo frío, gélido, y unas atmósferas oscuras, tenebrosas y angustiosas. Y, por encima de todo, la maldad planeando por encima de todas y cada una de las escenas de la novela, el mal en estado puro, la justificación del asesinato para encubrir los abusos a menores y la podredumbre de la institución eclesiástica.

 

  • El desenlace me ha parecido muy bueno y muy logrado, porque ha ido abriendo tantas subtramas que parecía difícil que consiguiera cerrar todas sin que nada chirriara y lo ha conseguido. Además, no ha dejado ningún cabo sin atar.

 

Resumiendo, que dice el Maestro: Los niños desaparecidos me ha parecido una novela negra muy completa (más si tenemos en cuenta que es una ópera prima), con unos personajes bastante bien construidos, con una trama absorbente, compleja y muy bien hilada, un ritmo que va aumentando hasta convertirse en endiablado, y un desenlace que va de sorpresa en sorpresa hasta la traca final. Más que recomendable. 4,5 ⭐️

 

Autor

 

Patricia Gibney es una artista y escritora de Mullingar, condado de Westmeath, en el centro de Irlanda. Es viuda y madre de tres hijos que la mantienen cuerda, o tal vez mantienen su locura a raya.

Patricia quiso ser escritora desde que leyó a Enid Blyton y Carolyn Keene, y tras la repentina muerte de su marido, decidió refugiarse en la escritura para lidiar con la pérdida. Durante años, asistió a cursos de escritura y se unió al Irish Writers Centre para adentrarse en el mundo literario de forma profesional.

Los niños desaparecidos es la primera entrega de la serie protagonizada por la inspectora Lottie Parker, un thriller apasionante que se ha convertido en best seller en Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia y que ha hecho de Patricia Gibney la nueva sensación de la novela policíaca internacional.

 

Datos del libro

 

 
TítuloLos niños desaparecidos
AutorPatricia Gibney
EditorialPrincipal de los Libros
Primera edición3 octubre 2018
SerieLottie Parker

 

 

 

 

 

Resumen
Fecha
Título libro
Los niños desaparecidos (Patricia Gibney)
Valoración
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Lectora compulsiva y bibliófaga. Correctora en lectorcero.com

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

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