Opinión personal

 

Hasta que no empecé a leer Las supervivientes nunca me había planteado cómo se siente una persona que ha sobrevivido a una masacre, posiblemente porque, afortunadamente, en nuestro país estas cosas no suceden. Pero según avanzaba en su lectura me preguntaba cómo cambiaría la vida de una persona que ha salido viva, cómo sería su vida después, cuando no queda nadie con vida, todos los demás están muertos y solo se ha salvado ella. Las pesadillas, el sufrimiento, la culpa, el  pensar que no merece estar viva y que los otros hayan sido asesinados.

Han pasado diez años de la tragedia en Pine Cottage y Quincy, la única superviviente,  vive con su novio, Jeff, y tiene un blog de repostería. Aunque es adicta a los antidepresivos y bebe más de la cuenta, su vida transcurre más o menos plácidamente. Un día recibe una llamada del agente Coop, el policía que la rescató el día de la masacre, para anunciarle que han encontrado muerta a Lisa Milner, otra de las «últimas chicas».

Poco después aparece en la puerta de su casa Sam, la otra componente del trío de las «últimas chicas» y Quincy deja que se instale en su domicilio.

Hasta que se da cuenta de que ha abierto las puertas de su casa a una completa desconocida.

 

¿Qué me ha gustado?

  • Una portada acorde con lo que nos vamos a encontrar dentro. Parece una tontería, pero no lo es, que últimamente no tienen ningún tipo de relación: un bosque, sangre y una chica corriendo. El resumen perfecto del pasado de Quincy.
  • Como mezcla un narrador protagonista en primera persona (Quincy) para contarnos lo que sucede en la actualidad con un narrador en tercera persona para contarnos lo que ocurrió en Pine Cottage. Como nuestra protagonista sufre una amnesia disociativa solo recuerda el principio de lo que allí ocurrió y el final (el antes y el después de la masacre), cuando la rescató Coop. Pero el autor nos hace dudar hasta de la duda y no sabemos si es cierto que no se acuerda de nada o es mentira y lo recuerda todo y no quiere contarlo.
  • La inserción de las escenas de repostería provocan un contraste aún mayor con las escenas terroríficas. La repostería tranquiliza a Quincy, porque en la elaboracón de pasteles todo está medido y controlado, no como en la vida, que los asesinos provocan el caos.
  • He pasado miedo, mucho miedo. La novela es un homenaje a las películas de terror tipo Viernes 13 (slasher), pero eso no es lo que me ha provocado pánico. El miedo me lo generaba Sam, mucho. Con este miedo ha conseguido tenerme en tensión hasta el giro final.
  • Pero no solo con el giro final, que es brillante. La novela tiene algunos giros narrativos y algunos golpes de efecto sorprendentes, lo que unido a un personaje del que no me fiaba ni un pelo, ha conseguido mantenerme todo el tiempo alerta. El autor maneja muy bien el suspense y la tensión.
  • El ritmo es bastante pausado, pero para mí ha sido endiablado y me he sumergido en sus páginas sin apenas darme cuenta. Lo estaba pasando mal, pero quería pasarlo peor.
  • El autor no ahorra ni un detalle al describirnos las tragedias que sufrieron las «últimas chicas». El libro es en todo momento muy cinematográfico y muy visual (de hecho va a ser llevada al cine próximamente).
  • Pero eso a mí no me ha dado ningún miedo, ha sido la parte del thriller psicológico, las escenas en las que Quincy y Sam se encontraban juntas cuando me costaba respirar y me ahogaba, porque todo se convertía en claustrofóbico y angustioso.
  • El desenlace es imprevisible y el final insospechado, y no lo he visto venir ni por descarte. Y, además, me ha parecido muy acertado. Y me alegro, porque en el último libro que he leído me he dado cuenta de por dónde iban los tiros antes de la mitad y ha perdido mucho.

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

  • Por poner un pero, los personajes masculinos, Coop y Jeff, me han parecido demasiado endebles, y en contraste con la potencia de los personajes femeninos me parecían auténticos peleles: demasiado buenos, demasiado blandos, demasiado… No están a la altura de Quincy y Sam, pero tampoco es necesario.

 

Las Supervivientes rinde homenaje a las películas slasher, pero es un thriller psicológico en toda regla, con una tensión asfixiante entre las dos protagonistas y un giro final impactante. Muy recomendada. Pero siento no estar de acuerdo con Stephen King: no creo que sea el «primer gran thriller del año», lo de las etiquetas me empieza a estomagar. Es una novela muy entretenida, para pasar un buen rato (o malo, como ha sido mi caso), literatura de evasión. ¿Qué más se puede pedir?

 

¿La has leído? ¿Te ha gustado? Cuéntanos tus impresiones.

 

 

Autor

 

Riley Sager, natural de Pensilvania, es el seudónimo de un escritor, editor y diseñador gráfico. En la actualidad vive en Princeton, Nueva Jersey.

Además de escribir, Riley es un apasionado del cine y la repostería, de la que da cuenta en su primera novela, Las Supervivientes (2017), que está siendo traducida a dieciocho idiomas y será llevada al cine próximamente en una producción de Universal Pictures.

 

 

Datos del libro

 

 
TítuloLas Supervivientes
AutorRiley Sager
EditorialAlfaguara
Primera edición8 marzo 2018

 

Lectora compulsiva y bibliófaga. Correctora en lectorcero.com

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

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