Opinión personal

 

Un año y diez meses, con sus correspondientes días y noches, he tenido que esperar para volver a disfrutar de las aventuras y desventuras (que también las hay) de Bianquetti. Ese es el tiempo que ha pasado desde que me conquistó en La maniobra de la tortuga; y ahora, con La tragedia del girasol, lo ha vuelto a hacer.

Aunque ya no tengo muy claro si estoy enamorada de Manuel o de las peripecias que le hace «sufrir» su creador. Pero me da igual, no es algo que me preocupe en absoluto. Lo que sí tengo claro es que Benito Olmo ha venido para quedarse, que la novela anterior no fue una nube de verano y que con esta novela que hoy os traigo, La tragedia del girasol, lo deja muy claro. Que no hace falta ser nórdico para escribir buena novela negra-policíaca-criminal, que los gaditanos tienen también mucho arte (también, no, tienen más arte que un nórdico de aquí a Lima ida y vuelta dos millones de veces).

En La tragedia del girasol nos situamos un año después de la novela anterior. Bianquetti lleva todo ese tiempo suspendido de empleo y sueldo y ahora ejerce como detective privado (que de algo hay que vivir, y a mí me da igual que lo haga como huelebraguetas sin licencia o como trapecista, que lo que quiero es seguir leyendo muchos libros protagonizados por él). Está intentando localizar a una prostituta cuando su excompañero Silva le propone que trabaje protegiendo a un rico empresario durante su estancia en Cádiz.

Manuel tiene recelos por dos motivos: porque no le apetece trabajar de escolta de nadie y, cómo no, porque la oportunidad  viene de un compañero con el que no se llevaba nada bien.

Pero como tiene que comer y pagar las facturas, decide aceptar. Y lo que parece un trabajo en apariencia muy sencillo se convierte en todo lo contrario cuando se produce el primer asesinato.

Y como a Bianquetti le gusta más una investigación que comer con los dedos (y mira que zampa el tío), pues allá que se lanza para descubrir qué se esconde detrás de esa muerte. Y ya sabemos que Bianquetti, cuando se mete en faena, agarra el hueso y no lo suelta hasta que lo descubre todo. ¿Quién está detrás de lo que está sucediendo en Cádiz?

 

¿Qué me ha gustado?

 

  • Últimamente me ha dado por empezar este  epígrafe con los títulos, pero es que en este caso tampoco lo puedo dejar pasar. Nunca me había planteado que lo de el girasol fuera una «tragedia» pero, tal y como lo explica Benito, lo es: el sol le da la vida y el sol lo mata.
  • A mí me gusta leer las series en orden, porque creo que si no lo hago así me perderé la evolución de los personajes principales y la de los recurrentes. Pero en este caso, y estoy por prometer que es la primera vez que me sucede, Benito no habla de nada de lo que ha pasado en la novela anterior, por lo que se pueden leer de manera independiente. Alude vagamente a lo que le ocurrió a Cristina, pero solamente son insinuaciones. No sé si alguien que no haya leído La maniobra de la tortuga sabrá de lo que está hablando. El autor no «autodestripa» nada.
  • La trama principal, envolvente, está muy bien urdida y es muy sólida, y confluye con la subtrama de una manera natural, sin forzar nada ni hacer ningún tipo de trampa.
  • La escena del cementerio me ha parecido sublime, digna de una película de gánsteres, con una Victoria es un papel diminuto pero estelar.
  • Bianquetti sigue siendo un pedazo de personaje como hay pocos. Lo tiene todo para resultar un antihéroe antipático, pero su impertinencia y su mal carácter, en lugar de provocarnos rechazo, nos provocan ternura. Y en este caso más, porque sus sentimientos lo han convertido en un ser vulnerable. Menos mal que lo describe como un tipo difícil de mirar (feo, vamos), si lo hubiese hecho agraciado no sé yo.
  • Las cuatro mujeres que aparecen en el libro (Cristina, Belinda, Regina y Mary) que, aunque son personajes secundarios porque el protagonista absoluto es Bianquetti, son las que manejan los hilos de la trama. Ellas son las que convierten a nuestro Manuel en un auténtico caballero andante (porque otra cosa no, pero con una mujer por medio se nos vuelve blandito y se convierte en un pedazo de pan) y las catalizadoras, de una u otra manera, de todo lo que va sucediendo a lo largo de la novela.
  • El agobio que me ha provocado meterme en la piel de Bianquetti y sufrir con él esa obsesión con que lo estaban vigilando.
  • La utilización de unos giros narrativos magistrales. Cuando estamos convencidos que hemos llegado a la resolución, con un golpe de efecto nos descoloca todas nuestras cábalas. Y no lo hace una vez, sino varias, y termina «quedándose» completamente con el lector.
  • Esos giros narrativos convierten el desenlace en algo inesperado, porque ya no tenemos ni idea de dónde va a desembocar la historia. El final es magnífico, con todos los cabos cerrados y sin que quede ningún fleco sin resolver.
  • La ambientación me ha parecido fabulosa y nos paseamos de la mano de Manuel por algunas ciudades de Cádiz y sentimos que estamos callejeando por todas y cada una de las que él va visitando en sus investigaciones.
  • Y, para finalizar, aunque no por ello menos importante con la moda que hay ahora de engordar los libros con páginas y más páginas que no aportan nada a la historia, todas y cada una de las palabras que aparecen en sus 394 páginas son relevantes, no sobra ni una coma. Benito va a lo esencial, aunque sin economizar medios, pero no nos da ninguna información innecesaria ni juega al despiste.

 

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

  • En la novela aparece una piscina y una mujer bañándose en ella. Y se dice que algunos personajes sudan. Pero hay una referencia temporal, que es el partido de fútbol de la Copa del Rey entre el Cádiz y el Real Madrid, que se jugó el 2 de diciembre de 2015. Casi invierno. No se habla de que la piscina sea cubierta y tampoco se hace ninguna alusión a la proximidad de la Navidad. Han sido un par de detalles sin importancia que, aunque me han chirriado, afortunadamente no me han sacado de la trama (que por nimiedades como estas me suele pasar). Por eso tiene las cinco estrellas, de lo contrario se hubiese quedado en cuatro y media.
  • Me gustaría de Manuel se dejase llevar ya de una vez. Tanta contención de sentimientos no es buena y menos con las excusas que se da a sí mismo: proteger. ¡Déjate de tonterías y lánzate a la piscina de una puñetera vez! Que esto no es culpa del autor, aquí el único culpable es Bianquetti, que se le ha ido de las manos a Benito y tiene ya vida propia.

 

La tragedia del girasol es una novela con una trama fascinante muy bien armada, con un ritmo que va in crescendo, con un estilo directo y muy pulido, con unos personajes redondos, y con un final asombroso. No te la puedes perder.

 

¿La has leído? ¿Te ha gustado? Cuéntanos tus impresiones.

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Autor

 

Benito Olmo (Cádiz, 1980) es escritor y guionista. Es autor de las novelas Caraballo (2007) y Mil cosas que no te dije antes de perderte (2011). Fue finalista del I Premio de novela La Trama / Aragón Negro.

Su última novela, La maniobra de la tortuga (2016), resultó finalista del III Premio Santa Cruz a la mejor novela negra publicada en 2016. Se han vendido los derechos para realizar la adaptación cinematográfica de esta obra y está previsto que empiece a rodarse a finales de 2018.

 

 

Datos del libro

 

 
Título La tragedia del girasol
AutorBenito Olmo
EditorialSuma
Primera edición12 abril 2018
SerieBianquetti

 

 

 

 

Resumen
Fecha
Título libro
La tragedia del girasol (Benito Olmo)
Valoración
51star1star1star1star1star

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Lectora compulsiva y bibliófaga. Correctora en lectorcero.com

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

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