Opinión personal

 

Generalmente, cuando alguien «famoso» publica un libro tengo prejuicios, lo reconozco. Sin embargo, cuando Carme Chaparro ganó con No soy un monstruo el Premio Primavera de Novela 2017 me alegré mucho porque es una tía que me cae muy bien (algunos de los motivos son tan peregrinos que me da la risa al explicarlos, pero tienen que ver con Pepe Ribargorda, el Atleti y Bucarest; ahí lo dejo). Ese libro me lo leí de una sentada y tenía ganas de saber si era una nube de verano o la Chaparro era capaz de continuar. Por eso quería ver si La química del odio estaba a la altura. Lo está, es más, para mí lo ha superado con creces, porque es un libro con una historia más compleja, con una escritura más elaborada y con un desenlace igual de impactante que el anterior.

La química del odio está ambientada en Madrid en los últimos días de 2018 y los primeros de 2019 (eso en la historia principal, porque hay otras fechas y otros escenarios en las secundarias), y está estructurada en 55 capítulos. Utilizando múltiples tipos de narrador (primera persona, omnisciente y objetivo en tercera persona e incluso la segunda persona, algo bastante infrecuente) y con varios hilos argumentales y temporales, volvemos a encontrarnos con Ana Arén, la inspectora jefa protagonista de la novela anterior. Han pasado seis meses desde el caso de Slenderman, durante los cuales nuestra «amiga» lo ha pasado tan mal que ha estado de baja laboral.

Se incorpora a trabajar a un nuevo destino (Homicidios) el día de Nochebuena, donde sigue a las órdenes del comisario Ruipérez, que ya conocimos en el caso anterior. Ese mismo día es hallada muerta Mónica Spinoza, duquesa de Mediona, famosa por sus constantes apariciones en las revistas del corazón. El lugar del crimen parece, además, una puesta en escena, como si el asesino estuviera dejando algún mensaje.

Ana no tiene apenas tiempo para aclimatarse a su nuevo puesto de trabajo y a sus nuevos compañeros, y tendrá que esforzarse no solo en buscar al asesino sino también en lidiar con un jefe que únicamente sabe ponerle trabas durante la investigación.

Hay muchos candidatos para ser el asesino, desde sus hijastros a su larga lista de amantes. ¿Cuál de ellos odia más a la duquesa?

Hoy tengo que hacer una puntualización importante: posiblemente muchas cosas estén en clave, lo sé, pero no quiero hacer un «escabeche» de la novela anterior, porque es posible que alguno quiera leerla.

 

 

¿Qué me ha gustado?

 

  • El título y cómo va jugando la autora con lo que es el odio y cómo cada persona lo vivimos y lo interiorizamos de maneras diferentes. En ese hilo que ha introducido, diferenciado del resto de la trama con el título EL ODIO, vamos conociendo los pensamientos del asesino y nos metemos en su mente. No he conseguido empatizar con él ni entenderlo, pero es posible que alguien lo consiga.
  • Cómo va enseñándonos qué se aprende de los asesinos: de los asesinos se aprende que a trozos todo se transporta mejor; de los asesinos se aprende que el miedo apesta…
  • La manera de no destriparse a sí misma, que me ha sorprendido muchísimo. Yo en todo momento sabía de qué estaba hablando pero no sé si alguien que no haya leído el libro anterior se quedaría con todos los datos que manejamos los que sí lo hemos hecho. He tenido miedo durante los capítulos en los que aparece un personaje de No soy un monstruo, pero lo hace en relación con el caso actual, apenas con el que protagonizó.
  • Cómo ha manejado los diferentes hilos argumentales y temporales, creando una trama muy compleja, en la que a veces parece que las cosas no tienen ninguna relación con la historia principal, pero en la que todo termina encajando al final. Y lo bien que ha ido combinando la investigación policial con el resto de tramas y subtramas que iban apareciendo, como la vida pasada de algunos de los personajes y otras historias que van surgiendo durante la lectura.
  • En relación con esto, la manera de manejar un hilo cronológico completamente roto, porque ha ido cambiando de escenario, de historia y de tiempo con una facilidad pasmosa, sin que en ningún momento me haya sentido perdida. Además, me ha gustado ir algunas veces por delante de los investigadores, conociendo cosas que ellos todavía ignoraban y cómo me ha explicado, mediante flashbacks y distintos tipos de narrador, lo que ha sucedido (sin necesidad de que lo hagan los policías que llevan la investigación).
  • La manera de utilizar tantos tipos de narradores diferentes (la primera, la segunda y la tercera persona), que me resulta supercomplicado y lo ha solventado muy bien. Esto me ha permitido hacer mi propia investigación y en algunos casos he acertado; en otros, para no variar, ni por aproximación.
  • La evolución en la forma de escribir. En No soy un monstruo las frases eran muy cortas, de un estilo muy periodístico, para dar la mayor información con la utilización de los mínimos recursos. Sin embargo, en La química del odio las frases son mucho más elaboradas, el estilo es más descriptivo y, junto con esa trama más compleja, la historia gana en calidad.
  • El personaje de Ana Arén me pareció bueno en la novela anterior, compitiendo en protagonismo con el de Inés, pero aquí sustenta la trama ella sola y me ha parecido superpotente, muchísimo más humana y más real. Me ha encantado reencontrarme con Nori y con Charo, pero hubiese preferido que Laura hubiese tenido más «minutos».
  • Los duelos dialécticos entre Ana y el **** de Ruipérez son maravillosos. El comisario es un «caimán de moqueta» y un tocapelotas; odia a Ana (ahí tenéis otro odio) y su única obsesión es hacerle la vida imposible. Pero la Arén es mucha Arén y con ella no hay quien pueda. Las pullas entre ambos nos sacan una sonrisa entre tanta maldad.
  • Los temas que, como buena periodista, va dejando caer en la novela: las dificultades para investigar a gente de «las altas esferas», la corrupción, la prostitución, el famoseo, el sensacionalismo, los bebés robados, el mundo de la televisión, el Yakolev, los escasos medios con los que cuenta la justicia para investigar, las redes sociales y los juicios paralelos, pensionistas..
  • Me ha encantado cómo ha sido capaz de mantener la intriga durante toda la novela. En ningún momento decae, no se va por las ramas, toda la información que proporciona tiene utilidad y aporta algo a la historia. Todos los detalles que van apareciendo son importantes para el desarrollo de la trama y para que no solo se mantenga la intriga, sino que esta vaya aumentando cada vez más gracias a unos giros sorprendentes muy logrados, sin trucos ni artificios porque todo está ahí desde el principio. Todo esto lleva consigo un ritmo ágil, que nos enfrasca en la lectura y nos atrapa por completo.
  • Los guiños que se hace a sí misma y a su libro No soy un monstruo. ¿Qué mejor propaganda que la que se hace uno mismo?
  • Respecto al desenlace, ha habido un momento en el que he pensado que la Chaparro había perdido completamente la cabeza y que se había cargado lo que, hasta entonces, era una buena historia. Pero con un giro narrativo espectacular ha vuelto a poner las cosas en su sitio para brindarnos un final impresionante.

 

 

¿Qué «me» ha fallado?

 

  • En La química del odio la autora nos cuenta lo que le sucedió a Ana en 1978 para que entendamos por qué se hizo policía. Me hubiese gustado (pero esto es una deformación mía) que… No puedo contarlo porque reventaría media novela. Eso sí, Carme, si me lees, me gustaría «discutirlo» contigo y que me expliques por qué no.

 

 

La química del odio es, para mí, una novela que consolida a Carme Chaparro como escritora, con una trama muy compleja, absorbente y perfectamente imbricada, con un ritmo ágil que, como buen thriller, se va acelerando, con unos personajes muy bien construidos y un desenlace impresionante. Una novela mucho más que recomendable.

 

 

Somos el único ser vivo de este planeta que se llega a odiar tanto que es capaz incluso de devorarse a sí mismo hasta destruirse del todo.

 

 

¿La has leído? ¿Te ha gustado? Cuéntanos tus impresiones.

 

 

Autor

 

 

Carme Chaparro (Barcelona, 1973) es periodista, con una amplia y consolidada carrera como presentadora y editora en informativos de televisión. Desde hace veinte años está al frente de las principales ediciones informativas del grupo Mediaset, en Telecinco y Noticias Cuatro, espacios para los que ha cubierto los acontecimientos más destacados de las últimas dos décadas.

Firmemente comprometida con la libertad, la igualdad y los derechos de las mujeres, y militante contra cualquier forma de manifestación de violencia hacia las personas más vulnerables, en 2018 recibió el Premio Feminismo PSOE, así como el reconocimiento a su trayectoria por parte del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial.

Su pasión por la lectura se ha traducido en pasión por escribir. Carme Chaparro ha compaginado su trabajo en televisión con colaboraciones como columnista para las revistas Yo Dona —en la que tiene un espacio semanal—, GQ y Mujer Hoy. Actualmente también escribe su propio blog en Yahoo. Con su primera novela, No soy un monstruo, obtuvo el Premio Primavera de Novela en 2017.

 

 

Datos del libro

 

 

 
TítuloLa química del odio
AutorCarme Chaparro
EditorialEspasa
Primera edición24 mayo 2018

 

 

 

 

 

 

 

Resumen
Fecha
Título libro
La química del odio (Carme Chaparro)
Valoración
51star1star1star1star1star

Lectora compulsiva y bibliófaga. Correctora en lectorcero.com

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

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