Cuarteto Wisting

Jørn Lier Horst

Cerrado en invierno

EL BUEN TIEMPO TERMINÓ

Las cabañas de veraneo, en la costa sur de Noruega, empiezan a cerrarse cuando llega septiembre. Sus propietarios atrancan puertas y ventanas ante la llegada del frío. Sin embargo, el cuerpo de un hombre aparece en una de ellas.

SE ENSAÑARON HASTA MATARLO

William Wisting dirige un grupo de investigación que debe enfrentarse a varios interrogantes: afloran más cadáveres en el fiordo y quizá todo sea un ajuste de cuentas entre narcotraficantes. Sin embargo, seguir la pista del dinero ramifica el caso hasta tocar las entrañas del crimen organizado europeo, de Dinamarca a Lituania.

LA MUERTE INUNDA EL CIELO

La situación se vuelve completamente asombrosa cuando los pájaros de la región empiezan a morir en masa y a caer enpicado.

Perros de caza

Diecisiete años atrás, William Wisting dirigió la investigación de uno de los casos más mediáticos de Noruega: el secuestro y asesinato de la joven Cecilia Linde. Pero recientemente se ha descubierto que algunas pruebas fueron manipuladas y que se metió en la cárcel a un inocente. Wisting será suspendido hasta nueva orden y los medios de comunicación, diecisiete años después, vuelven a oler la sangre.
El protagonista, un hombre que ha dedicado toda su vida a cazar criminales, es ahora objeto de otro tipo de caza. Para descubrir qué ocurrió en aquel entonces, el comisario deberá trabajar solo y a escondidas, con la única ayuda de su hija, Line, que es periodista.
Las circunstancias cambiarán cuando de nuevo, diecisiete años después, otra niña desaparezca.
En esta novela, Jørn Lier Horst sube el ritmo y la acción para meter al apacible comisario Wisting en un aprieto mayúsculo. Horst demuestra no solo ser un maestro del procedimental, también lo es del thriller puro.
Perros de caza mereció el prestigioso premio Riverton (Noruega) y el The Glass Key, el más importante galardón escandinavo en el género negro.

El usurpador

Un hombre ha fallecido delante del televisor. No sería noticia si no fuera porque, tras cuatro meses en que nadie lo echó de menos, lo ha encontrado casi momificado un operario de la compañía eléctrica. Poco después tiene lugar otro macabro descubrimiento, esta vez en un bosque. Junto a un abeto hallan un cadáver semienterrado en la nieve. Debe de llevar ahí desde verano y, atrapado entre sus dedos, hay un mechón de cabellos rubios.

Mientras William Wisting, detective del cuerpo de policía de Larvik, investiga el segundo caso, su hija, Lisa Wisting, vuelve unos días a su pueblo natal para preparar un reportaje sobre el primero: ¿cómo puede morir alguien así en Noruega, uno de los países más prósperos del mundo?

Lo que nadie intuye es que pronto emergerá de las sombras la inquietante figura de un usurpador: un asesino en serie que, suplantando la identidad de algunas de sus víctimas, ha eludido a la justicia durante décadas. Por si fuera poco, el FBI va a pisar suelo noruego para darle caza y con ellos deberá colaborar, le guste o no, el taciturno William Wisting.