Comisario Adamsberg

Fred Vargas

«Víctor, mala suerte, ¿qué haces fuera?».

Esta misteriosa frase viene acompañando durante cuatro meses los círculos azules que aparecen trazados con tiza en las aceras de la ciudad. En el centro de los círculos se halla un desecho, un residuo, un objeto perdido: un trombón, una bombilla, una pinza de depilar, un yogur, una pata de paloma…

El fenómeno resulta muy divertido para los parisinos y procura materail a periodistas y a psiquiatras que elabora diferentes teorías.

Sin embargo, al comisario Adamsberg no le hace ninguna gracia. Los círculos y su extraño contenido rezuman crueldad. Él lo presiente: pronto ese hecho anodino y estrafalario se convertirá en una tragedia.

Las repetidas carnicerías perpetradas sobre los rebaños de ovejas del Mercantour ponen a los pastores en prevención contra los lobos del cercano parque natural.

La muerte de una pastora levantará sospechas entre los aldeanos sobre la presencia de un hombre lobo en la zona.

El comisario Adamsberg, Lawrence y Camille, su compañera, inician la investigación.

Hay quien cree que todo es obra de un «hombre del revés» que vive escondido en la montaña y oculta su verdadera naturaleza tras una apariencia humana…

Los cuatro ríos es la historia del encuentro entre dos universos: la novela y el cómic. Pero, sobre todo, es la historia del encuentro entre dos autores.

Por un lado, Fred Vargas, una creadora de éxito internacional que escribe novela negra, y por otro, Edmond Baudoin, un veterano autor referente en la renovación de la BD francesa.

Fred Vargas ha escrito un guión y Baudoin lo ha puesto en imágenes, con un trazo ligero que capta como nadie el alma de los personajes.

¿Y la historia? Simplificando podría decirse que es una novela policíaca. Con todos sus ingredientes: crimen, investigación, sospechoso inquietante.

Y también un comisario: el célebre Adamsberg, procedente de las novelas de Vargas. Pero sobre todo es una historia de seres humanos, poblada de personajes aferrados a su singularidad. 

El comisario Adamsberg investiga las apariciones de unas extrañas inscripciones en las puertas de un edificio parisino: un cuatro invertido y debajo tres letras: CLT.

¿Es obra de una mente diabólica? ¿Es una broma?, ¿o una amenaza?

Joss, un viejo marino bretón, recibe misivas que le avisan dónde estarán las siguientes pintadas.

Pánico, rumores, rencor, asesinatos y desconfianza tejen esta memorable intriga policíaca.

En «Salud y libertad», un vagabundo se instala en un banco, con todo su ajuar, ante la comisaría de Adamsberg mientras este recibe anónimos amenazadores y una mujer aparece muerta sobre las vías del tren.

En «La noche de los brutos», Danglard y el comisario investigan la extraña muerte de una mujer que aparece ahogada debajo de un puente del Sena.

En «Cinco francos unidad», un estrambótico vendedor ambulante de esponjas presencia el intento de asesinato a una rica dama, y el comisario conseguirá que colabore con la policía de un modo realmente ingenioso.

El comisario Adamsberg deberá enfrentarse en esta ocasión al caso más personal de toda su carrera y, por lo tanto, también al más peligroso.

Adamsberg se dispone a cruzar el Atlántico para instruirse en unas nuevas técnicas de investigación que están desarrollando sus colegas del otro lado del océano. Pero no sabe que el pasado se ha metido en su maleta y le acompaña en su viaje.

En Quebec se encontrará con una joven acuchillada y una cadena de homicidios idénticos, cometidos por el misterioso Tridente, un asesino fantasmal que persigue al joven comisario, obligándole a enfrentarse al único enemigo del que hay que tener miedo: uno mismo.

Adamsberg, esta vez, tiene problemas muy serios…

El fantasma de una monja del siglo XVIII que degollaba a sus víctimas, cadáveres de vírgenes profanados, pociones mágicas que aseguran la vida eterna…

Todos estos aterradores elementos acompañarán al comisario Adamsberg en esta inquietante y negrísima novela de Fred Vargas.

La resolución de este complicado puzle podría volver loco a cualquiera, pero no a Adamsberg.

El comisario conseguirá descubrir la verdad, aunque ello le cueste no la razón sino el corazón.

Diecisiete pares de zapatos con sus respectivos pies cercenados dentro y alineados mirando a un antiguo cementerio de Londres aparecen un día sin ninguna explicación.

El Comisario Adamsberg se halla en Londres, invitado por Scotland Yard, para asistir a un congreso de tres días. Comienza la investigación y la delegación francesa regresa al día siguiente a su país.

Allí descubren un horrible crimen en un chalet en las afueras de París: un anciano periodista especializado en temas judiciales ha sido, a primera vista, triturado.

El comisario, con la ayuda de Danglard, relacionará los dos casos, que le harán seguir una pista de vampiros y cazadores que lo conducirá hasta un pequeño pueblo de Serbia…

Nueva colaboración entre la novelista y el dibujante tras Los cuatro ríos, con un nuevo caso del comisario Adamsberg.

Un asesinato trastorna el día a día de Pi, vagabundo y, a ratos, vendedor de estropajos. Interrogado como testigo, conoce a Adamsberg, un comisario con métodos desconcertantes, que prefiere mantener un largo diálogo con el vagabundo, antes que los métodos habituales de la policía.

La verdad sobre el caso se desvela poco a poco, al mismo tiempo que se dibuja el retrato de un hombre roto por la vida.

Tras su colaboración en Los cuatro ríos, el pincel de Edmond Baudoin vuelve a ilustrar con realismo los personajes de Fred Vargas: un encuentro de dos talentos que sugieren con violencia y poesía el universo urbano de París.

Un nuevo caso en el que los actos criminales más morbosos se mezclan con magia, mito y superstición. Un nuevo caso para el comisario Adamsberg.

El infalible comisario Adamsberg tendrá que enfrentarse a una terrorífica leyenda medieval normanda, la del Ejército Furioso: una horda de caballeros muertos vivientes que recorren los bosques tomándose la justicia por su mano…

Alice Gauthier, una respetable profesora de matemáticas de sesenta y seis años, aparece muerta en su bañera.

Todo apunta a un suicidio, pero ciertos detalles, como un extraño signo trazado en el lugar del suceso, hacen pensar que quizá haya algo más detrás de su muerte, por lo que el caso es derivado al equipo de la Brigada Criminal del comisario Adamsberg.

Al poco, una mujer dice haber enviado una carta que la profesora había escrito a un tal Amadée Masfauré, cuyo padre se habría suicidado dejando un signo similar.

Las sospechas se confirman al comprobar que ambas muertes tienen algo más en común: las dos víctimas formaron parte de una trágica expedición a una remota e inexplorada isla de Islandia, diez años atrás…

El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal.

Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media.

Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida.

Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora…