Núria Añó

 

 

Núria Añó (Lleida, 1973) cursó estudios de Filología Catalana y Lengua Alemana. Compagina la escritura con la traducción, además de la participación en coloquios y becas internacionales, donde suele hablar de su obra, de creación literaria, cine, exilios, o bien analiza obras de escritores como Elfriede Jelinek, Patricia Highsmith, Karen Blixen, Salka Viertel, Alexandre Dumas (hijo) o Franz Werfel. Muchos de sus relatos, artículos y ensayos han sido publicados en libros y revistas literarias internacionales, siendo traducida parte de su obra al español, francés, inglés, italiano, alemán, polaco, chino y letón.

La novela Els nens de l’Elisa ([Los niños de Elisa] Omicron, 2006) queda tercera finalista en el XXIV Premio de las Letras Catalanas Ramon Llull. Siguen L’escriptora morta ([La escritora muerta] Omicron, 2008), Núvols baixos ([Nubes bajas] Omicron, 2009) y La mirada del fill ([La mirada del hijo] Abadia, 2012). Gana el XVIII Premio Joan Fuster de Narrativa Ciutat d’Almenara y su trabajo ha sido galardonado con las prestigiosas becas internacionales: Nuoren Voiman Liitto (Finlandia, 2016), Shanghai Writing Program (China, 2016), Baltic Centre (Suecia, 2017), IWTCR (Grecia, 2017) o Krakow UNESCO City of Literature (Polonia, 2018).

 La escritora muerta

 

 

Anna es una escritora de mediana edad que crió a su hija sola. En la actualidad Berta ha crecido, y las dudas que le supondría conocer a su padre, a quien sólo ha visto en una fotografía, se incrementan cuando la relación que mantiene con su novio entra en crisis. Hans trabaja en una fábrica y tiene una hermana, Clara, una joven incomprendida que vive obsesionada por un tipo que conduce una moto amarilla. Pero es, ante todo, la historia de Anna Flieder, que cuando opta por escribir un libro de estilo más biográfico, la inspiración la visita y toma la forma de aquel hombre a quien hace años abandonó.

«En la historia se observa el proceso de creación de la literata. […] Es una obra que va dirigida a quienes les gusta leer y se dejan absorber por la lectura, porque deja mucha imaginación, y hay muchas cosas que se intuyen.» -La Mañana