Erika Foster

Robert Bryndza

Su cuerpo está congelado.

Sus ojos cerrados han visto la muerte.

Sus labios parecen estar a punto de decirnos algo.

Un joven descubre el cadáver de una chica debajo de una gruesa capa de hielo en un parque del sur de Londres.

La inspectora jefe Erika Foster será la encargada de dirigir la investigación del caso, mientras lucha contra sus propios demonios personales.

Cuando Erika comienza a indagar en el pasado de la víctima, todo parece apuntar a que su asesinato está conectado con el homicidio de otras tres mujeres que han sido encontradas también bajo las aguas heladas de otros lagos en Londres.

Poco a poco, Erika se aproxima a la verdad, sin sospechar que alguien la está observando y se acerca cada vez más a ella.

En el ocaso de una sofocante noche de calor, la detective Erika Foster recibe una llamada para asistir a la escena de un crimen. La víctima, un doctor, es hallado ahorcado en su cama. Sus muñecas están atadas y se perciben sus abultados ojos a través de una bolsa de plástico atada por encima de su cabeza.

Pocos días después, otra víctima es encontrada muerta; la escena del crimen es exactamente igual. Mientras Erika Foster y su equipo comienzan a profundizar en la investigación, pronto descubren que se enfrentan a un calculador asesino en serie, que acecha a sus víctimas antes de elegir el momento más oportuno para atacarlas.

Las víctimas son todos hombres solteros, con vidas privadas muy alejadas del foco público. ¿Por qué sus pasados están envueltos en tantos secretos? Y sobre todo, ¿qué es lo que les vinculaba a cada uno de ellos con el asesino?

Mientras Londres padece una ola de calor, Erika Foster hará todo lo posible para detener al acosador de la noche antes de que el número de asesinatos siga aumentando, incluso aunque tenga que poner en riesgo su carrera.

Pero es muy probable que no solo las víctimas estén siendo acosadas; tal vez la vida de la propia Erika también este en juego.