Reseña: Bajo el cielo de Berlín (Carmen Sereno)

por Montse Martín
Publicada el 24 May, 2021

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Opinión personal

 

 

Casi seis meses después de la última reseña vuelvo a Escaparate Literario y, como no podía ser de otra manera, lo hago con un NOVELÓN.

 

Antes de empezar, quería pediros perdón por haberos tenido abandonados tanto tiempo. Algunos ya sabréis que los últimos seis meses de mi vida han sido horribles. El 22 de noviembre mi padre se marchó al tercer anfiteatro. Y cuando estaba empezando a «rehacerme» llegó Filomena; camino del trabajo me caí «patinando sobre el hielo» y me rompí la escápula. Parece ser, según me cuentan los especialistas que me han visto, que es uno de los huesos más duros del cuerpo y que es muy difícil que se parta, lo que conlleva una rehabilitación muy lenta. Así que aquí sigo, intentando recuperar la fuerza del brazo, porque la movilidad casi es completa (aunque continúo teniendo dolores en el lugar de la fractura).

 

Pero lo más importante es agradeceros a todos los que lo habéis hecho, el tiempo dedicado a mandarme un correo para interesaros por mi salud. Creo que he contestado todos, pero si se me ha pasado alguno pido disculpas. ¡Sois enormes!

 

Como decía al principio, regreso no solo con un NOVELÓN, lo hago con el libro de una de las personas más bonitas que me han regalado las redes sociales. Porque nos quejamos mucho de la basura que hay en ellas, pero la vida de vez en cuando nos besa en la boca y pone en nuestro camino personas maravillosas como la Sereno; maravillosas, sí, y me quedo corta. Ella me acompañó desde la distancia en los días más duros de mi vida, y me abrazó y me arropó como si nos conociésemos de toda la vida (y ¡no nos hemos visto nunca!). Gracias, emperatriz, te mereces todo lo bueno que te pase multiplicado por un millón. Tú también eres mi hermana en la distancia, mi melek yüz. Eyvallah, Carmen, por escribir y por regalarnos estas historias.

 

Llevaba esperando este libro catorce meses, que se dice pronto, y suele ocurrirnos que las expectativas, a veces, nos pueden jugar malas pasadas. En este caso, la expectativa era múltiple: era una novela de la Sereno, era un thriller romántico y Nadie muere en Wellington me había rechiflado. No podía esperar más y cometí el error (maldita sea mi estampa) de bajarme una muestra. Leí los 4 primeros capítulos y quedé fascinada con Jamal y Nina, pero tuve que esperar ¡dos días! a que me llegase el libro. De verdad os digo que no sé cómo sobreviví.

 

Cuando llegó el libro yo estaba leyendo uno de una editorial independiente, de esas que publican libros «de culto» y a los que todos los que pontifican sobre lo que podemos o no leer le están dando 5 estrellas. Anoche, cuando cerré este libro (y después de haber terminado ya Bajo el cielo de Berlín), empecé a plantearme por qué algunos creen tener autoridad para decidir qué debemos o no leer para entrar en el Olimpo de la gilipollez suprema. Estoy hasta la mismísima punta del cuerno del unicornio (lo que viene siendo hasta el mismísimo coño) de que se infravaloren y menosprecien algunos géneros y se encumbren otros. Que ya está bien de etiquetas y del «esto sí, esto no». Leer va de disfrutar y de emocionarse, y si un libro es muy bueno, da igual el género al que pertenezca. Y os juro por mi Atleti, queridos, que Bajo el cielo de Berlín no es bueno, es una delicia (turca, o de Chamberí).

 

Ambientada en en algunos barrios de Berlín en 2015 (excepto el epílogo, que se desarrolla nueve meses más tarde), la novela está estructurada en 46 capítulos protagonizados, de manera alterna, por Jamal y Nina. 

 

Siguiendo un orden cronológico lineal y utilizando un narrador equisciente en tercera persona, en Bajo el cielo de Berlín conoceremos la historia de Jamal y Nina, un inspector de policía alemán de origen turco y una enfermera. 

 

Jamal siente un flechazo (me niego a utilizar un anglicismo) al ver a Nina de lejos en una discoteca y al día siguiente se la encuentra al ir a interrogar a un sospechoso.

 

Él no puede quitársela de la cabeza, pero no puede mezclar su vida personal y la laboral, porque Nina forma parte de la investigación. 

 

El conflicto está servido…

 

Vamos al lío, que es a lo que hemos venido, que llevo casi mil palabras divagando sobre lo divino y lo humano. Pero antes quiero hacer una puntualización: esta es para mí la mejor novela que ha escrito (hasta ahora, porque esta autora no tiene tope) Carmen Sereno, por la sencilla razón de que es la más cercana, entendiendo como tal algo que nos puede suceder a cualquiera de nosotros. ¿Alguien sabe dónde está su «casualidad»?

 

Y en relación con esto, no quería dejar pasar la oportunidad de comentar una cosita, que a mí me parece fundamental: cuando se juzga si una novela tiene o no relaciones o personajes tóxicos, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, porque la mayoría de las veces eso no es así. Muchas de las que se meten en jardines de este tipo, convirtiéndose en abanderadas de vaya usted a saber qué, ya os adelanto que no tienen las suficientes experiencias vitales y por eso opinan alegremente, sin tener ni puñetera idea de lo que están diciendo, pero, eso sí, colgando sambenitos a diestro y siniestro, sin importarles si lo que van pregonando es real o no.

 

Ahora sí, vamos con Bajo el cielo de Berlín:

 

¿Qué me ha gustado?

 

  • La cubierta, con una mezcla de los colores de las banderas turca y alemana (las dos nacionalidades de nuestro protagonista) son todo un acierto, junto con la media luna turca en el cielo de Berlín. Pero voy a ir más allá: todas las cubiertas de las novelas publicadas hasta ahora sirven para relacionarlas de inmediato con la Sereno, porque siguen la misma línea. Felicitaciones a la ilustradora por hacerlo posible.

 

 

  • El título, que no puede ser más bonito. Carmen lo menciona casi al final de la novela, pero para mí ha tenido otro sentido: bajo ese cielo berlinés todo es posible. Porque que se conozcan Jamal y Nina es una casualidad, y la vida está llena de ellas; casualidad fue que él y Nina estuvieran en el mismo lugar y en el mismo momento al principio de la novela. Igual que es casualidad que ella forme parte de la investigación que lleva a cabo Jamal. De otra manera, su historia de amor nunca hubiese sucedido.

 

 

 

  • Cuando empecé a leerla pensé que iba a tener más de thriller que de romance, pero ambas partes están muy bien equilibradas y la autora no se entretiene demasiado en la investigación policial como tal, salvo que afecte al devenir de la historia de amor, que es lo verdaderamente importante en la novela. Porque, no lo olvidemos, esto es una novela de amor.

 

 

  • Y como novela de amor, a lo largo de sus páginas nos encontramos con muchísimos tipos de sentimientos que convierten nuestro corazón en una montaña rusa de emociones: amor, desamor, sueños, desilusiones, felicidad, dolor, añoranza, soledad, pérdida, esperanza, desesperanza… Un carrusel y una explosión de sensaciones con un denominador común: la búsqueda de la propia identidad.

 

 

  • Porque en esta novela, aunque muy emotiva, desgraciadamente aparecen temas de actualidad: la xenofobia, el racismo, las crisis migratorias… Ha sabido plasmar muy bien, sin caer en clichés y aprovechándose de dos personajes, la integración de las minorías en un país como el alemán al que todavía le sangran algunas heridas. Porque desde aquí parece que en Alemania no tienen problemas de ultraderecha y neonazismo como nosotros; los tienen, pero los gestionan mejor.

 

 

  • Y respecto a este tema, también vemos cómo los que nos desgobiernan están tan obsesionados con el terrorismo que viene de fuera, que invierten todos sus recursos en el antiyihadismo y están dejado de lado controlar a los grupúsculos neonazis. Y cuando se quieran dar cuenta (los de aquí, los de allá y los de acullá) será demasiado tarde. El odio al diferente es un problema común y debemos solucionarlo entre todos. 

 

 

  • En sus anteriores novelas, Carmen Sereno siempre había utilizado un narrador protagonista en primera persona. Cuando reseñé Alguien muere en Wellington dije que era muy difícil transmitir los sentimientos del resto utilizando ese tipo de narrador. Pues bien, aquí usa un equisciente en tercera persona y a mí me ha encantado el salto cuantitativo y cualtitativo que da. Porque aunque se limita casi en exclusiva a nuestros dos protagonistas, tenemos una visión mucho más amplia de lo que pasa por la cabeza de casi todos los personajes.

 

 

  • Los diálogos, como siempre, son brillantes y nos aportan detalles que de otra manera sería imposible conocer (como, por ejemplo, una conversación de Jamal con otro personaje sobre el «problema» kurdo). Pero no solo eso, es que en algunos momentos me he reído a carcajadas (algo muy de agradecer) y no recordaba yo ese punto divertido de Carmen como escritora. Son naturales, sin encorsetamientos, dándole a su personaje su propia voz.

 

 

  • Y digo muy de agradecer porque en Bajo el cielo de Berlín hay algunas escenas muy duras, como no podía ser de otra manera tratando los temas que trata, pero es necesario que abramos los ojos a dos de las lacras de esta sociedad.

 

 

  • Un detalle que no quiero dejar de mencionar es la banda sonora de la novela: grupos  musicales turcos y alemanes. Hubiera estado mal, aunque yo lo adore, que hubiese aparecido Sabina (os prometo que he visto fallos de ese calibre en algunas historias).

 

 

  • Un ritmo medio, para que podamos recrearnos en una prosa que transmite y que, como dije en la reseña de Alguien muere en Wellington, traspasa las páginas del libro, nos remueve, nos sacude y nos emociona. Porque para escribir bonito y que llegue al lector, menos es más; quiero decir, no son necesarios 18512 adjetivos ni 18512 frases subordinadas… No, escribir bien es conseguir que los lectores se emocionen cuando leen, y la Sereno esto lo borda.

 

 

  • La documentación manejada y la manera tan delicada y sutil en la que la ha introducido en la historia, sin recargarnos de datos superfluos que no aportan nada a la trama. Hasta nos habla de Speer y nos pone al corriente de la megalomanía de los dirigentes del Tercer Reich con apenas un par de pinceladas.

 

 

  • Hay escenas eróticas y de sexo explícito en las que se mezclan la exquisitez y lo hot. El contraste es de lo más excitante, palabrita. Eso sí, la escena más erótica, como el caso de su novela anterior, es una en la que los protagonistas no tienen sexo. ¡Con un par, querida emperatriz turcogermana! 

 

 

  • Los personajes, ¿qué decir de ellos? Son poliédricos, llenos de aristas, con muchísimos matices, todos perfectos con sus imperfecciones, redondos. Es la primera vez que un muso de la Sereno me gusta (ni Skarsgård ni Madden son mi tipo; no os digo más que a este último lo cambié por Momoa) y que le puedo poner al personaje la misma cara en la que ella se inspiró.
    • Jamal Birkan es un inspector de policía de la BKA, la Oficina Federal de la Policía Criminal. Aunque ha nacido en Berlín es hijo de inmigrantes turcos. Cuando conoce a Nina experimentamos con él su conflicto interior entre su educación germana (lo que debe hacer) y su sangre turca (lo que quiere hacer). Esta lucha entre el deber y el querer, entre lo racional y lo emocional,  lo convierte en un personaje con el que es fácil encariñarse, aunque hay veces que le hubiese dado una buena guantá con la mano abierta.
    • Nina es enfermera del Hospital Universitario de la Charité. Como dice la sinopsis, es un «ángel con las alas rotas» (aunque yo no os voy a contar por qué), pero no se recrea en su mala suerte, sino que intenta luchar contra ella. En ella también percibimos desde el principio su lucha por aparentar que todo va bien en su vida.
    • Orhan Bey, el padre de Jamal. Aunque su papel en la novela es secundario, es un secundario que es un auténtico lujo. Aunque no es muy mayor, yo me lo he imaginado como un abuelo, y su sabiduría y su saber estar me han conquistado.
    • Y tenemos a Kerem, el hermano pequeño de Jamal, un tipo con una evolución bestial a lo largo de la novela. Con él vivimos el drama de la integración: es alemán, pero se considera turco; y se pasa el día «lamentándose» de su mala suerte, de ser un turco del gueto marginado por la sociedad. Me ha gustado la contraposición entre la forma de ser de los dos hermanos: Jamal, integrado, en el «lado bueno», y Kerem, marginado, y rayando el «lado malo». Dos hermanos educados juntos, con apenas diferencia de edad, y cada uno ha asumido su situación de una manera diferente.
    • No puedo olvidar a Enke, en la que me he visto reflejada, la compañera de trabajo de Nina y su única amiga en Berlín. Aparece poco, pero cuando lo hace es para poner  todo patas arriba.

 

 

  • La ambientación es, como no podía ser de otro modo, fabulosa. Paseamos por algunos barrios berlineses (esa escena bajo la lluvia, qué bonita), nos sumergimos en las costumbres turcas (su gastronomía, su música, su forma de entender la vida) y las alemanas, y en ese recorrido vivimos, junto a nuestros protagonistas, una explosión para todos los sentidos.

 

 

  • El desenlace, como no podía ser de otra manera (recordad, niñas: la romántica acaba bien; si acaba mal, es drama) es previsible, pero ha habido momentos en los que lo he pasado realmente mal, porque hay algunas escenas duras.

 

 

  • El epílogo es una auténtica maravilla (y os lo dice alguien que los detesta si no aportan nada, que no es el caso) y aunque imaginaba que eso iba a suceder, hay un girito que ha terminado sacándome las lágrimas que había tenido atravesadas como una nuez en la garganta durante toda la lectura.

 

 

Resumiendo, que dice el Maestro: Bajo el cielo de Berlín es un NOVELÓN, una historia que debería consagrar (en mi caso ya lo hizo con Nadie muere en Wellington) a Carmen Sereno como una de las grandes del género romántico. Una historia de amor, una investigación policial, los temas tratados (que son de actualidad), una prosa exquisita que nos envuelve y nos atrapa entre sus páginas a través de los sentimientos, una forma de narrar y describir maravillosa, y un desenlace a la altura.

 

Un libro muy emotivo y lleno de sentimientos, algo que no se debe confundir con sensiblería. Tampoco es un obra ñoña ni cursi.  Es una novela magnífica, muy bien escrita y que nos subyuga a través de la magia de sus palabras, que emociona, que llega dentro y que debería sacudir nuestras conciencias por los temas tratados.

 

Cuando empecé a leerlo tuiteé esto: «Carmen Sereno está a otro nivel en Bajo el cielo de Berlín. Qué manera de escribir, qué manera de narrar, qué manera de transmitir, qué manera de describir, qué manera de enganchar». Ella, que no es futbolera, no sabía que estaba parafraseando Motivos de un sentimiento, el himno del centenario de mi Atleti (Campeones, campeones, oe, oe, oe). No solo lo mantengo, sino que ahora, después de haber terminado la novela y haberla dejado reposar, me pongo de pie y te aplaudo hasta sangrar, Carmen Sereno. ¡ERES ENORMÉRRIMA! 

 

También tuiteé que alguien le pidiera a Goodreads que cambiara el sistema de puntuación porque 5 estrellas me parecían pocas. Y me reafirmo. Las 5 estrellas que le puedo dar se me quedan cortas. Esta novela no es de 10; es, como poco, de 11. Un imperdible, sin ninguna duda.

 

Una cosita, queridos: si solo tenéis que leer una novela en los próximos meses, que sea esta. No os vais a arrepentir. Corred, insensatos, que el 26 de mayo se acerca.

 

Que la verdad no te arruine un buen titular.

 

Cuando se libra una gran guerra, a nadie le interesan las pequeñas batallas.

 

 

 

 

 

 

 

Autor

 

Carmen Sereno (Barcelona, 1982) es periodista y ha trabajado en diversos medios de comunicación y grandes corporaciones. 

Un día se dio cuenta de que había demasiadas historias por ahí que debían ser contadas y lo dejó todo para cumplir su gran sueño de ser escritora. Viajar es lo segundo que más le gusta después de escribir. Fotografiarlo todo, lo tercero. 

Habla varios idiomas y le apasionan los países nórdicos, sobre todo Suecia. De hecho, lleva la palabra «Estocolmo» tatuada en el brazo, aunque, cuando le preguntan, suele decir que es simbólico para hacerse la interesante. 

Está casada y tiene un hijo que, curiosamente, fue concebido en esa ciudad. 

Con Maldito síndrome de Estocolmo ganó la primera edición del Premio Chic. Azul Estocolmo completa la bilogía.

Nadie muere en Wellington fue su tercera novela.

 

 

Datos del libro

 

 
Título Bajo el cielo de Berlín
Autor Carmen Sereno
Editorial Chic
Primera edición 26 mayo 2021
Traductor
Serie

 

 

 

 

 

 

Puedes encontrar a Montse Martín en Lector Cero. Si quieres un informe literario o una corrección de tu novela, puedes contactar con ella aquí.

 

 

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4 Comentarios

  1. Jose M.

    Estimada Montse,

    Me alegro mucho que estés de vuelta. Echaba de menos tus comentarios y recomendaciones de libros. Algo habías comentado de tu padre, pero no sabía lo de tu caída. Espero que te recuperes completamente.

    (hasta se te puede perdonar que seas del atleti)

    Un saludo /Pepe

    Responder
    • Montse Martín

      Hola, Pepe:
      Muchísimas gracias.
      ¿Perdonarme lo del Atleti? Lloro mucho.
      Un besote.

      Responder
  2. Margari

    ¡No me había dado cuenta de que habías vuelto por aquí!!! Espero que pronto puedas estar más frecuentemente y que esa escápula, sobre todo, se cure correctamente. Así que a seguir cuidándose. Sobre el libro, ya sabía por el twitter que este libro lo tengo que leer sí o sí. Y así me estreno de una vez por todas con la autora.
    Besotes!!!

    Responder
    • Montse Martín

      Hola, Margari:
      Yo también lo espero, gracias.
      Carmen Sereno es una de las mejores autoras de romántica de este país, por no decir la mejor con diferencia.
      Un besote.

      Responder

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