Juan Salvador Piñero Ruiz

 

Nací en la milenaria ciudad portuaria de Cartagena (España) —puerto de culturas— y de la que he recibido esa herencia marinera que le ha correspondido históricamente por su situación privilegiada, abrazada y mimada por un mar donde descubrí mis primeros atardeceres de viento y la pasión por la navegación. Mi obra se pierde entre paisajes alegóricos que atrapan la realidad conocida por todos y la traslada hasta sus personajes que llegan a convertirla en una utopía. Una búsqueda continua a través de la plástica de las palabras, con las que trato de dibujar el paisaje de mis sueños y extender la cotidianidad de la vida de mis personajes más allá de la narración donde crecen, improvisando incluso, a veces, voces y sonidos que no aparecen en ningún diccionario conocido, pero que son “términos válidos” mientras son leídos, y es finalmente el lector quién acepta y conviene su significado explícito.

Tagmala y el chirimbolo mecánico

 

La tierra se ha convertido en un planeta muerto y el mar es ya una laguna pestilente. La Grieta aparece como única alternativa de salvación para los escasos sobrevivientes de un planeta sentenciado a una muerte prematura por sus propios moradores.

Los “breves” personajes son sinopsis, resumen del absurdo y, la otra cara de este mundo —la tierra conocida—, es una Isla aislada entre la raja de los mundos y el mar de las Cuatro Orillas. La Grieta será el último reducto para un grupo de refugiados que habrá de aceptar sus diferencias en un mundo de locos.

Tagmala tratará de escapar y buscar ese idílico lugar donde la tierra haya dejado de temblar. Su sueño la guiará, gracias al mapa tatuado en su piel, hasta la Roca, donde Sirulo, el mago, tiene todas las respuestas…